Tere Fuzz On Farfisa: La bruja subterránea.

Por: Rogelio Garza /@rogeliogarzap


El cuatro de noviembre Tere Farfisa voló fuera de este mundo tras enfrentar al cáncer durante los últimos cinco años. Un lustro es una eternidad cuando se padece una enfermedad así. Tere era la rockera que fundó a Las Ultrasónicas y a Mustang 66, la pareja inseparable del legendario Ernesto Fuzz On Martínez y cómplice de los conciertos under más canijos en la Ciudad de México y anexas. Desde la tienda de discos Dark Zone, que en 1992 brincó de La Lagunilla al Pasaje El Parián en La Roma, hasta la Invasión Fuzz y Gritos 2019, Tere fue la fémina más radiactiva en la escena del garage nacional.




Más que una tienda de discos, Dark Zone era un una entidad nómada encabezada por Tere y Ernesto, a quienes desde el día uno identifiqué con el porte de Poison Ivy y Lux Interior de los Cramps. Eran los vampiros underground que caminaban en el lado oscuro de la calle. Los conocí en El Parián. Entré jalado por los tentáculos musicales que salían de Dark Zone. Desde entonces conectamos y quedamos en sintonía. Esa primera vez me impresionaron los ojos verdes de Tere, sus Radar Eyes decía yo para estar a tono fuzztone, su cabellera salvaje y su erudición rockera. Entre los dos tiraban cátedra sobre garage, psychobilly, punk y surf. Empecé a frecuentar el lugar porque, aparte de los discos que sólo se conseguían ahí, arriba había un cuarto de ensayo donde se forjaron Los Sicóticos, Los Magníficos, Los Pijama y en una ocasión escuché y entrevisté a Todos Tus Muertos cuando vinieron por primera vez. También vendían fanzines, libros, playeras y curiosidades. El fanzine Picahielo se vendía muy bien, publicábamos mucho material garage del Tutti Frutti porque Danny Tutti tenía una columna, Noticias desde la cueva, y anunciaba el primer estudio de perforaciones que hubo en México, Wakantanka. Así que un día Dark Zone también empezó a anunciarse en el fanzine. Tere y Ernesto hicieron un dibujo-anuncio o un anuncio dibujado. Desde entonces hacían a mano los flyers de las tocadas que organizaban.



A esa época le siguió el surgimiento, explosión y desaparición de Los Sicóticos entre 1993 y 1995. La pareja tuvo mucho que ver en la formación del trío oriundo de Satélite, después Ernesto fue su mánager y productor del disco que finalmente vio la luz en vinilo en 2013: Los Sicóticos. En esa grabación de 1994, Tere hizo los coros en canciones como “Batman” y “La Novia”, acompañada de Jessy Bulbo. En el fanzine éramos fanáticos del infierno, también de Los Esquizitos, los seguíamos a todas sus tocadas que solían ponerse densas, demenciales. Fuimos a la célebre tocada-performance de San Jerónimo donde nos aventaron vísceras de pollo y cerdo. O aquel misterioso toquín en el extremo norte de la ciudad, abriéndole a The Cynics, donde a todo el personal nos dio un blackout por un vodka tóxico. Y la noche que se encueraron en un antro infame llamado Andy Bridges propiedad del empregángster Andrés Puentes. Se bajaban del escenario subiéndose la falda y los pantalones. Entonces les hicimos una larga entrevista con fotografías en calzones sobre el escenario del Foro 33 para el Picahielo. Y organizamos tocadas en el sótano de la Iguana Azul para publicar el fanzine. También la Iguana se anunció en una cuarta de forros. Era pura simbiosis. En esas andanzas siempre estaba Tere al frente, afinando con Ernesto la producción y la organización del desmadre sonoro.



Dark Zone mutó en Fuzz On y se mudó algunas veces más en aquella zona, donde Tere y su famoso órgano Ace Tone fundaron con la baterista Jenny Bombo al grupo femenino más provocador y ruidoso que haya dado nuestro garage, Las Ultrasónicas. En 1996, este grupo integrado por pura amazona maciza, la guitarrista Ali Gua Gua, la bajista Jessy Bulbo y Suzi Vox, fue un revés en el hocico del rock mexicano, tan guadalupano y nacionalista en aquellos días. Su disco debut lo produjo Alejandro Marcovich y causó fiebre en su momento, pero Tere ya no tocaba con ellas. Por diferencias musicales decidió separarse y formar su siguiente grupo con el baterista Israel Calambres, el guitarrista Jonás Guns y el bajista Carlos Siqueiros: Mustang 66, en el que viajaron de ride una serie de músicos hasta nuestros días. La última ocasión que los vimos en vivo fue en el festival que organizaron en 2019, Invasión Fuzz y Gritos, en el que alternaron con Bang Bang y Los Espectros, Los Cavernarios, Los Woggles, Los Lords of Altamont y con los jefes de todo este show, Los Nomads.




Esta ha sido la otra gran aportación de Tere y Ernesto, no sólo la formación y el impulso de los grupos nacionales, sino su constancia y tenacidad para organizar conciertos internacionales. Lograron traer a los ejemplares más peligrosos del rock raro y pese a todos los contratiempos y pérdidas, siempre sonreían y saludaban al personal a la entrada. Tere te daba la bienvenida con sus enormes ojos de radar. La pareja Fuzz On trajo a The Cynics en un par de ocasiones. Trajo por primera y segunda vez a The Fuzztones, a quienes de paso les hicieron el disco recopilación Fuzztones/Dark Zone. También fueron responsables de las visitas de Mudhoney, Los A-Bones, Los Monomen, Los Monsters, Las Gore Gore Girls, Los Ugly Beats, Los Things, Los Urges, Reverend Beat Man, Bloodshot Bill, Los Voodoo y Los Omens, entre los que recuerdo. Por todo esto, en la crónica sobre el concierto de Los Fuzztones con Los Sicóticos en 2017, ya proponía que a Tere y a Ernesto se les erigiera un monumento. Lo que sí existe son los monumentos redondos y sonoros que Tere y Ernesto produjeron con catorce canciones en 2013, Fuzz On!, y el disco Los Mustang 66 de 2009 editado por Groovie Records.


Lo mejor de Tere era su estilo melódico-epiléptico-tenebroso-desmadroso de tocar. No dejó de rockear hasta el final. Se subía al escenario arrastrándose por las madrizas contra el cáncer y en cuanto sonaba el primer acorde de su Ace Tone volaba como la bruja en la canción de Los Sonics. Si hubiera forma de hacerla regresar, una rola o un disco, quizá Lysergic Emanations de Los Fuzztones pueda ayudar.