Syd Barrett : Viajando en su bicicleta de colores

Por: Rogelio Garza

@rogeliogarzap


Un estudiante de arte junto a tres arquitectos con inquietudes musicales, eso era Pink Floyd: el cuarteto de psiconautas sónicos que despegaron de Londres con su blues experimental de elevada complejidad lisérgica. Pero Syd Barrett, la visible cabeza creativa, sólo hizo los primeros sencillos Arnold Layne y See Emily Play, el disco The Piper At The Gates of Dawn, y alcanzó a contribuir con una canción en A Saucerful of Secrets: Jugband Blues. Con eso sentó las bases del primer sonido del grupo.


Foto: BBC


Barrett no era un músico virtuoso. Fue un artista, explorador de la mente y de la música. Estaba clavado con los efectos conectados a la guitarra para obtener nuevos sonidos y experimentó con feedback, eco, distorsión, delay, fuzz y tocaba la guitarra slide con un encendedor Zippo para hacerla vibrar. En 1966 podemos verlo a los veintiún años, pedaleando su bicicleta por las calles de Londres, el pelo revuelto y la cabeza llena ácido. Se dirige a un ensayo del grupo que él bautizó. Su velocidad es interestelar e imagina una canción atípica, piensa en cada nota y cada instrumento que se deforman en el laberinto de su cerebro: el piano, la batería, los teclados, el bajo, la guitarra y su voz eléctrica. En plena iluminación de la mente, puede escuchar un circo espacial en su interior y de pronto ahí está: una canción que brilla como un diamante. Al poco rato llega al sótano donde lo espera el grupo, irrumpe en el cuarto de ensayo y les dice lleno de luz: “Tengo una canción de colores, se llama Bicicleta”.


Foto: NBC


Por desgracia, perdió el control de la nave interna y el abuso del LSD profundizó su abismo interior. Una especie de hoyo negro en su cosmos del que no logró salir. Pink Floyd nunca logró liberarse de la presencia de Barrett, siempre estuvo ahí a lo largo de su obra en forma de discos, canciones y en la película The Wall de Alan Parker. En algún arranque de locura Barrett se rasuró la cabeza y las cejas, o se quedaba inmóvil y los cigarros se consumían completos entre sus dedos. La conexión del grupo con el loco de Syd nunca desapareció a pesar del distanciamiento.


Foto: Getty


Al quedar fuera del grupo, Barrett intentó seguir una carrera solista errática. Se fue a dar un rol y terminó internado en una clínica. Le tomó dos años terminar el disco The Madcap Laughs, producido en 1970 por sus amigos Malcolm Jones, Gilmour y Waters. Gilmour tocó el bajo y Jerry Shirley, de Humble Pie, la batería. A Barrett le acomodaba tocar en tríos, pero ensayar, grabar y presentarse con él era una misión insufrible porque nunca tocaba una canción de la misma forma, siempre las variaba y desvariaba. A veces era genial, a veces se quedaba pasmado y no era capaz de tocar. En seguida apareció Barret, con Gilmour al bajo y en la producción, Wright en el teclado y Shirley en la batería. Sus discos terminaron siendo apéndices de Pink Floyd, estaban repletos de chispazos geniales, pero sólo eso, chispazos nada más. En el fondo se percibía un espíritu perdido que se difuminaba viviendo de prestado en hoteles. Sus últimas presentaciones en vivo con el trío Stars de Twink y John Monck fueron lamentables. Solo y roto, en 1978 se regresó a vivir con su madre en Cambridge.



Foto: Inf


Se sabía poco de él, su familia negó que padeciera esquizofrenia o Asperger, pero corrían rumores y noticias inciertas. En 1988 apareció la recopilación Opel, canciones inéditas y tomas que hizo entre 1968 y 70. También salió una caja de tres discos: Crazy Diamond. De acuerdo con su biógrafo Tim Willis, se dedicaba a pintar como en sus años de estudiante, le gustaba la jardinería, la botánica y acostumbraba dar largos paseos en bicicleta por las calles de su vecindario. En 2001 se estrenó el documental de la BBC: The Pink Floyd & Syd Barrett Story. Se editó el The Best Of Syd Barret: Wouldn’t you miss mee?, por esa breve gran canción que es Dark Globe. Pero ese mismo año el Daily News publicó una fotografía de Barrett con una breve nota. El brillante maestro del blues cósmico fue captado mientras pedaleaba su bicicleta. Se veía pasado de peso, completamente pelón y la mirada extraviada en el vacío, quizá viendo algo invisible para los demás. La bicicleta era azul, parece que iba montado en un blues. El desequilibro en equilibrio. Su salud se había deteriorado, padecía úlceras estomacales y diabetes. Su última aparición pública fue para firmar ejemplares del libro del fotógrafo Mick Rock: Psychedelic Renegades.


Foto: Getty


¿Qué sería del rock sin Pink Floyd? ¿Y del grupo sin Barrett y su semilla psicodélica? Siempre fue una corriente de inspiración para ellos. Roger Keith Barrett nació en 1946, debutó en 1966 y murió por cáncer pancreático en 2006. ¿Qué hubiera sido de Syd Barrett sin su bicicleta?



Foto: BBC

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