Coleccionar discos, una pasión muy solitaria

Platicamos sobre coleccionismo y varios proyectos movidos por la pasión con Sergio Palacios, fanático de la música en formatos físicos y director de la compañía Skew Eyed Records


Por Rogelio Garza (@rogeliogarzap)


Coleccionista de música en discos de vinilo, cassettes y compactos, excolaborador de la legendaria revista Conecte, bajista, productor del disco Ladran los Perros y director de la compañía Skew Eyed Records, Sergio Palacios prepara su siguiente lanzamiento: la reedición del primer disco del trío post-punk francés Nervous Twitch en el que tocó el bajo durante los 90. Hoy alterna la pasión musical con su profesión de académico de la UNAM en el Departamento de Francés de la ENALLT. Al igual que todos, enloquece en su casa y está harto de dar clases en línea. Su colección lo salva. Con música, el aburrimiento es menos.


Sergio Palacios

¿De dónde te viene la música y el coleccionismo, alguien te lo heredó?

Sergio Palacios: Fíjate que eso es algo muy curioso: mi hermano coleccionaba CDs en los años noventa en Francia y cuando le pregunté a mi cuñada: “¿Sigue clavado con los CDs?”, ella me contestó: “¡No, ahora son los discos LPs!”. Te estoy hablando de 1997. Se me ocurrió empezar a vender en una tienda virtual que estaba en San Diego. Después me pasé a eBay hasta que decidí quedarme con la colección. Fue mi hermano, básicamente, quien desde chico traía discos a la casa y el que me enseñó a todas las grandes bandas de rock. Yo ya tenía bastantes discos en la casa y como fui el único que se regresó de Francia en esas fechas, en México era más fácil conseguirlos en los tianguis y demás. Me clavé por mi lado y empecé a juntar y a escuchar toda la música posible. En aquella época era muy fácil conseguir discos porque la industria ya había matado al formato y una día pensé: “Esto va a resurgir”. Atravesaba por un matrimonio complicado y los viernes, al salir de trabajar, en vez de ir a casa me iba a Balderas a comprar discos y regresaba con cientos. Es una pasión muy solitaria.


¿Cuántos discos tienes, entre vinilos y compactos?

Palacios: Deben de ser unos 10 mil, entre cassettes, CDs, 7” y demás... que son pocos en comparación con otras colecciones. Alguna vez los conté y me quedé en 9 mil y cacho.


¿También eres músico?

Palacios: Músico propiamente dicho, no. Porque hay bajistas que me dan la vuelta mil veces. Pero tengo una pasión muy marcada por el bajo desde que era un chamaco y estuve en varias bandas, sobre todo en París con un grupo legendario de post-punk: Nervous Twitch, que sacó varios CDs y los encuentras en discogs. Le doy al bajo como un bajista común y corriente. Siempre he dicho que no soy bajista, sino un simple rascacuerdas, ¡jajaja!


Nervous Twitch

Cuéntame sobre Nervous Twitch, ¿dónde lo armaste, qué tocaban, qué grabaron?

Palacios: Fue una banda de la escena underground parisina. Era un power trío con Valéry Pasanau en la batería y el canto, Pascal Magnier en la guitarra y un servidor en el bajo. Entré en contacto con ellos por medio de un anuncio en la Rock & Folk francesa a principios de los noventa. Mi novia de aquella época era una sueca que se tenía que regresar a su país y me dijo: “No quiero irme sin que retomes lo que es tu pasión, vamos a comprar un bajo y vas a entrar en una banda”. Contesté ese anuncio y me citaron en un bar de París en un barrio perdido del 18 distrito. Ahí Valéry no dejó de hacerme bullying hasta que lanzó: “Nos vemos el martes para ensayar”. Quedé sorprendido. ¿Por qué me citaba para ensayar si se la había pasado buleándome? Mucho tiempo después le pregunté por qué me había aceptado en la banda. Y me contestó: “Fuiste el único que no llegó creyéndose la gran mierda”, ¡jajaja! Desde ese entonces somos grandes amigos. Tocamos a lo largo y ancho de toda Francia e hicimos grandes presentaciones alternando con bandas como Ministry, Revolting Cocks y Treponem Pal.


¿Y por qué no siguieron tocando?

Palacios: Desgraciadamente, las drogas no tienen nada de romántico en esto del rock y al guitarrista se lo llevaron las drogas. Consumía grandes cantidades de cocaína. Y el baterista siempre se subía hasta el gorro a tocar, por lo que cada concierto era completamente diferente y no reproducíamos lo que venía en el cassette. Hubo un momento en el que la disquera Geffen se interesó en nosotros, pero no se hizo el viaje a Nueva York porque ya no existía la banda. Es muy curioso, cuando salieron Los Strokes mi hermano me dijo: “¡Güey, hay una banda que se parece un chingo a lo que hacían!”. Me dio mucho coraje y tristeza. Por eso soy antidrogas.


Tienes una disquera, Skew Eyed Records, ¿cómo la iniciaste y qué tipo de música editas?

Palacios: Skew Eyed Records es un proyecto que inicié porque así se llamaba el sello de los Nervous Twitch. No quería que se perdiera tan buen trabajo y tan buen nombre, por lo que decidí retomar el proyecto por mi cuenta. Empezó como un canal de YouTube (¡que ya tiene más de 5,000 suscriptores!) y uno de los muchos haters que rondan por ahí me dijo: “tu disquera que nadie conoce y que no ha sacado nada”. Cuando falleció mi papá y me pagaron su entierro me dije que era momento de poner manos a la obra. Él siempre me decía: “No te vayas a gastar tu dinero en putas”. Cosa que no hice, sino algo mejor. Empezamos con el acoplado Ladran los Perros, y tenemos más proyectos en puerta. Me estoy enfocando ahora en el álbum de Nervous Twitch, que saldrá para diciembre. En pláticas con Valéry, me entero que la esposa del guitarrista falleció de un cáncer mal atendido y que él está perdido en la heroína.


¿De qué se trata el disco Ladran Los Perros?

Palacios: Si mi pasión era el vinil, tenía que sacar uno propio. Era algo que ya me rondaba en la mente. En un principio se trataba de sacarles su disco a una banda punk que se llama De Nalgas, pero no son lo suficientemente conocidos como para invertir completamente en ellos, por lo que decidí lanzar un acoplado de rock mexicano que representara la escena nacional de la mejor manera. El propósito de esto era que cada banda hiciera su difusión. Escogí cinco grupos de diferentes géneros que tuvieran en común algo novedoso y ser nacionales. Como lo hizo Comrock alguna vez. Quería algo mexicano sin caer en el folklorismo; de hecho, el título viene de un cuento de Juan Rulfo, “No oyes ladrar los perros”. Los perros representan a todas las bandas que tocan: Goodbye Sailor, Etel, Gafa, De Nalgas y Ancesthor. Para la portada llamé a un estudiante de arquitectura y le enseñé una pintura de Rufino Tamayo. Le fui dando dirección diciéndole “quiero que no sea un perro que le ladre a la luna, sino una perrita seguida de sus cachorros que está feliz por escuchar a las bandas”. La mezcla la hizo Hans Mues que es una eminencia en sonido en este país. El gran problema que tuvimos es que no hay nadie que prense discos de vinil aquí, por lo cual volteé a ver a mi segunda patria: Francia. Sé tratar con los franceses y como manejo el idioma no me cuesta trabajo negociar con ellos. Encontré una disquera en provincia, Vinyl Records Makers en Châtellereault, que aceptó prensar el disco. Unos tipos a toda madre. Fue una colaboración franco-mexicana bien lograda.


¿En dónde puede conseguirse el disco?

Palacios: El disco actualmente está a punto de agotarse. Hay algunas copias en Georgetown Records, la disquera de Seattle que se encuentra sobre avenida Cuauhtémoc, y debe de haber otras en Art Music, en lo que era el Centro Cultural Telmex. Me quedan personalmente unas 5 nada más.


Facebook: Skew Eyed Records



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