Vinileras y sonideras, el reflejo de la resistencia

Una charla con dos colectivas que luchan por visibilizar el paso de la mujer por el acetato y los bailes en las calles: Musas Sonideras y Mujeres Vinileras


Por Arianna Bustos (@lasritaetcetera)


Ser un espejo, más que un micrófono o una tornamesa, ser un espejo para que otras mujeres se reflejen y se sientan acompañadas es algo que mueve desde hace un par de años a colectivas como Musas Sonideras y Mujeres Vinileras. Si bien cada una abrió camino desde espacios distintos, ambas se reconocen y resisten.


Antes de la pandemia lograron visibilizarse, y aunque ahora todo es incierto, confían en que las redes con las que comenzaron a tejer sus proyectos se fortalezcan.

Musas Sonideras: "Estamos cumbiando el mundo"


“Yo empecé entrevistando a los bailarines, a líderes sonideros. Mi papá –Sonido Duende– apoyaba a distintas organizaciones; ahí conocí a Lupita La Cigarrita”, cuenta Marisol Mendoza, promotora sonidera y fundadora de Musas Sonideras.

Marisol nos dice que el mayor ejemplo de la resistencia es el que han dado las pioneras, como sonido Radio Voz o sonido La Dama, que aun con sus bebés en brazos, no dejaron lo que les apasionaba. Incluso formaron dinastías.

Recuerda que Musas Sonideras nació tras un cerrón de puertas en el que participaron 15 mujeres sonideras, un evento que se canceló sin aviso y al que habían llegado por lo menos la mitad de ellas. Aunque le entristeció el hecho, las mujeres convocadas la motivaron: “Confiamos en ti, vamos adelante”.


El cartel que anunciaba el baile había hecho mucho ruido, y tuvieron la posibilidad de presentarse en otro lugar, pero ahora sí como una colectiva, como las Musas Sonideras, en julio del 2017.

“Las Musas Sonideras hemos sido acompañantes para otros activismos, otras voces en pie de lucha... En el reclusorio, cuando pintaban algún mural de una niña o una mujer desaparecida.”



La música también es resistencia, dice. “Cuando una baila, esa energía se transforma. Hemos sido acompañantes de otros grupos que alzan la voz, que están dolidos y pidiendo justicia. También estamos en pie de lucha, en una aceptación por ser mujeres. Nos queremos fuertes.”

Desde que Musas surgió, Marisol se ha puesto en contacto con sonideras en todo México y Estados Unidos. A la fecha tiene un registro de más de 100.

Este apoyo comunitario continúa en la pandemia. Han hecho transmisiones en vivo y participado en cápsulas especiales, como Geografías Sonideras de Promotores Culturales Comunitarios, entre otras cosas.

“Que alguien en el futuro sepa que Musas Sonideras existió”, concluye.

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Mujeres vinileras: coraza de acetato

La historia de las Mujeres Vinileras, colectiva de la que también forma parte Marisol Mendoza, comenzó en 2018, pero no lo hizo en las calles, como las sonideras, sino en la virtualidad, a través de una convocatoria para compartir música en este formato y crear espacios seguros para las mujeres.

“De las que nos juntamos muy pocas teníamos experiencia, y después de las fiestas de presentación nos dimos cuenta de que había que tomarlo en serio”, cuentan Samantha aka Terracota y Estrella aka Errante, integrantes de las Mujeres Vinileras.

Poner música es solo un poco de la esencia de este movimiento. Lo que también buscan las Vinileras es resguardar el sonido. “No queremos que quede en el olvido.”


Para crecer sus colecciones también se hace un trabajo desde la investigación, que en un futuro puede servir de herramienta para otras personas interesadas en lo sonoro, en especial de este formato.

“Es importante decir que investigamos música. Esto se ve, por ejemplo, en las colecciones como la de la doctora Layla Sánchez Kuri o Begoña Velez... El rock feminista y la colección de Cuerpas Punk que aborda el nacimiento Riot Grrrl”, cuentan las integrantes de Mujeres Vinileras.



Ellas también consideran ser un espejo para otras mujeres. “Somos colectiva, no puedo hablar de la otra sin conocerme a mí también. Juntas somos más fuertes y es importante romper esta brecha de género”.

Además, cuentan que a raíz de este ejercicio de colectividad, como el de las Mujeres Vinileras, surgieron otras colectivas con propuestas sustanciales, pero que encontraron en el grupo un punto de partida. "Si algo no te parece, tienes que aprender a lidiar con eso y crecer.”

Existen porque resisten, y por el momento se mantienen colaborando con otros proyectos de música, entre ellos, una participación con el nuevo canal de Vans.



Para reflejarse

Antes de poner música, Marisol escucha los discos –a ella le gusta la cumbia– como desde tres días antes. “Los discursos y saludos salen en el momento, los asistentes generan, es espontáneo”.

Respecto a Samantha y Estrella, de las Mujeres Vinileras, optan por escuchar, por un lado, disco funk, disco ball, como el de Donna Summer, y por el otro, a proyectos como The Knife.

Tanto las Sonideras como las Vinileras coinciden en el resguardo del pasado y el presente, como un mensaje para las generaciones futuras. Una manera de documentar la existencia y participación de la mujer en actividades donde solo los hombres eran reconocidos.