Mujeres en la industria musical y el trabajo informal en contexto pandémico

Con la pandemia por Covid-19 y efectos que se han extendido ya por un año, las mujeres de la industria musical tenemos que decidir entre los trabajos que queremos y los que necesitamos.


Por Valentina Cabello


En la industria musical, el trabajo informal impera. Agencias y productoras dependen de trabajadorxs independientes que ofrecen sus servicios por proyecto, sin necesidad de un contrato escrito. Esto ya era un problema antes de la pandemia, pero ahora que nuestros servicios no son requeridos, ¿cómo podemos mantenernos con una vida digna y, a la par, seguir haciendo las cosas que amamos?



Afortunadamente, la industria musical está constituida por mujeres que se esfuerzan cada día por seguir produciendo experiencias que funcionen como voz y testigo del arduo trabajo que sucede detrás de una superproducción. Se encargan desde las labores de limpieza, hasta las de organización, coordinación y producción. De la logística, del marketing, del community management y el babysitting de bandas y artistas. Aunque algunas de estas talentosas mujeres están contratadas por agencias, la mayoría son independientes que depositaron un gran peso económico de sus ingresos anuales en estas producciones, y ahora que no existen y no reciben ninguna remuneración, deben buscar trabajos en otros giros y hacer nuevos contactos.


Ha significado convertirnos en "nenis de todo" y ser más informales que nunca. Tenemos experiencia y bagaje en comunicación, artes, producción de eventos, relaciones internacionales, administración, contaduría y un largo etcétera. Hemos tenido que aceptar trabajar en retail, en agencias de publicidad, hacer la limpieza en hospitales Covid, de seguridad, creando emprendimientos, vender ropa de segunda mano por internet, convertirnos en animadoras para activaciones de marca, freelancear haciendo diseños o tomando fotos... Y todo con la cosquilla de querer volver a realizar las labores que tanto amamos.


A veces entre nosotras nos consolamos. Nos decimos: "ay, amiga, por lo menos tenemos trabajo", y sí, sabemos que muchas somos afortunadas de tener algo que nos permite seguir comiendo. Sin embargo, a la producción de eventos musicales le hemos dedicado largos años de nuestras vidas, teníamos un plan para seguir haciéndolo, y ahora, aunque queramos, no sabemos si podremos, o si tendremos la energía para volver.


La pandemia nos pegó de golpe y casi, casi, nos obligó a dejar de hacer las cosas que tanto hemos cultivado. Nos dijo que buscáramos otra opción, porque esto no iba a solucionarse pronto. Significó repensar la labor de años, analizar si valía la pena aferrarse a la idea de seguir trabajando en ese giro, o si de plano, era mejor dedicarse a otra cosa.


Cuando no hay conciertos, festivales, instalaciones, exposiciones, alfombras rojas o cualquier tipo de evento, ¿a quiénes ofrecemos nuestros servicios? ¿Qué hacemos para poder sobrevivir en una realidad nueva que no nos requiere, ni sabemos si nos requerirá en el futuro? Las preguntas siempre son las mismas: ¿cuándo crees que regresen los conciertos?, ¿tú crees que para este diciembre sí se vaya a armar Trópico?, ¿qué podemos hacer si no vamos a hacer esto?, ¿cómo nos volvemos necesarias en esta industria?



En pleno 2021, ver la situación como un fenómeno global nos preocupa y a la par nos da esperanza. Saber que en otros lugares, y otras mujeres con contextos diferentes a los nuestros, se ven atravesadas por la misma situación y que en todas partes del globo la banda se está organizando para poder mantener viva a la industria musical, de la manera en que se pueda, empuja a que no quitemos el dedo del renglón y que busquemos, en la medida de la posible, crear alternativas de trabajo que nos permitan seguir creciendo y formando parte de esta industria que amamos y odiamos. En eso estamos.