Martín Bruhn: Ir en busca de tu voz, de tu propio folclor

Con Picaflor, el percusionista y compositor argentino Martín Bruhn celebra su propio carnaval y la constante búsqueda de nuevas músicas, y hace un homenaje a la cultura huanca.


Por Jesús Pacheco (@peach_melba)


Picaflor (Shika Shika), el álbum más reciente del percusionista y compositor argentino Martín Bruhn, nace de una celebración en forma de homenaje a la música de los Andes peruanos, específicamente del departamento Junín, de la zona del Valle de Mantaro. “A ese sonido tan particular de las orquestas típicas y su festividad popular”, cuenta en entrevista con Gunk. “Y lo detona una constante búsqueda propia y el amor por la música folclórica”.

¿Qué lugar ocupa Picaflor en tu trabajo como músico? ¿Qué parte de tus exploraciones estamos escuchando en él?

Ocupa el mayor lugar y todas mis máximas exploraciones, tanto a nivel interpretativo como de compositor y también a nivel de audio, ya que yo hice las veces de ingeniero de sonido. El disco está concebido como los antiguos vinilos, con un sonido low fi, si se quiere, y después pasado por aparatos de cintas de esas épocas. Fue una exploración total y un aprendizaje diario –y todo lo que falta por venir.


Has dicho que ves este álbum como una celebración. ¿Qué celebras con él?

Celebro mi propio carnaval y la constante búsqueda de nuevas músicas.

He leído que se trata de un homenaje a la música y la cultura huanca. ¿Cómo se da tu contacto con ella, y por qué decides hacerle un homenaje?

Hace mucho tiempo escuché a Picaflor de los Andes y quedé muy impactado con la sonoridad de esta música, la forma en que se mezclaban los instrumentos con su voz; era algo demasiado original para mí y a la vez sonaba absolutamente andino. De ahí empecé a investigar de dónde venía, sobre la cultura huanca, etcétera. Pero conecté desde un primer momento con esa fuerza orquestal tan popular que se produce entre saxofones, clarinetes, violines y arpa de los grupos de la región.


¿De qué manera fue el proceso de investigación y producción de este álbum? Se cuenta que el álbum fue grabado en plena pandemia… ¿De qué manera influyó en el espíritu del álbum esa circunstancia?

Tenía la idea desde hace tiempo. Ya mi disco anterior, Criollo, editado por Viento Azul, el sello de Lisandro Aristimuño, empieza con una intro de saxofones, como simulando una llamada a esta música, pero la pandemia me dio el tiempo necesario para poder terminarlo y recibir esa ayuda de amigos músicos que tenían más disponibilidad, por así decirlo, que en fechas “normales". El disco está grabado de forma muy artesanal, con un músico grabándose muchas veces para poder simular una banda de pueblo, con micrófonos y con técnicas poco recomendables, pero era lo que tenía, y después mi adorado hermano Augusto Bracho mezcló y le dio esa "grasa" de calle tan necesaria. Poder investigar, jugar, crear en la producción del disco, eso se lo agradezco a la pandemia, ya que me dio el tiempo para poder quedar totalmente satisfecho.

Mencionas que este trabajo es una oda a los grandes de la música huanca, como Picaflor de Los Andes, Flor Pucarina, Zenobio Dagna, la orquesta Ases de Huancayo, Charlie de la Cruz Palomino… ¿De qué manera fue tu acercamiento a su música? ¿Y cómo buscaste rendirles tributo?

De niño siempre me gustaron las músicas folclóricas, de Bolivia, Brasil, Uruguay, Perú... y sobre todo, de la Argentina, que es de donde vengo. Nací en la ciudad de Córdoba. También tocaba mucho estos estilos y la vida me llevó a buscar y desarrollar esa voz propia –como músico y como persona– que te diferencia de los demás. Eso creo que es tu folclor. Y creo que la forma de rendirles homenaje a estos grandes de la música huanca es haciendo "mi" propia interpretación, no buscar parecerme, sino hacer crecer esa eterna búsqueda personal. También tuve la suerte de viajar mucho por Latinoamérica y compré todos los vinilos que pude de este tipo de música por los mercados de los pueblos.

¿Por qué decides titularlo Picaflor?

Básicamente porque fue Picaflor de los Andes lo primero que escuché de esta música y sigue siendo mi ídolo total.

Martín Bruhn

Cuéntame un poco de lxs colaboradorxs y secuaces que tuviste en el álbum. Me emocionó ver, por ejemplo, a Mastretta, a quien le sigo la pista desde hace dos décadas.

Los artistas invitados son mis amigos. Yo trabajo mucho acompañando y siendo parte de proyectos de otros músicos, como es el caso de Mastretta. Soy parte de su orquesta desde hace tiempo. Cada uno de ellos puso su corazón entero en esto. Ellos son artistas de muy alto nivel y se brindaron al cien por cien. Esta es la lista de la Orquesta Estelar: Mariana Carrizo, Augusto Bracho, Leandro Guffanti, Marina Sorín, Diego Galaz, Nacho Mastretta, Chelo Segui, Leo Genovese, Gabriel Pérez, Antonio Restucci y Germán Wiedemer.


Finalmente, ¿qué vida estás planeando para este álbum?

Estoy armando un set solo para poder moverlo en solitario. Otra de las cosas que me llamaron la atención es que estas orquestas tenían un concepto como los DJ de ahora; arman popurris y dan baile sin parar. Por ahí estoy yendo ahora mismo: hacer un dj set folclórico. Y una idea o sueño, como se quiera llamar, es poder ir a tocar con bandas de pueblo –de cualquier lugar del mundo–, llevarles estas músicas, las partituras, y ver qué pasa. Algo lindo tiene que sonar. O por lo menos vamos a intentarlo.