Mare Advertencia Lirika: “Cuando una se nombra feminista, se hace visible para otra mujer”

En el momento en que la artista feminista de Oaxaca empezó a hacer rap, sintió que había llegado a su lugar. Tenía que ver con una necesidad de comunicar, tener un espacio, cuestionar la realidad y reconocer su propia historia. El rap ha sido el espacio en el que ha podido construirse.


Por Jesús Pacheco (@peach_melba)


El acercamiento de Mare Advertencia Lirika con la palabra comenzó desde muy temprano, en la infancia. A su mamá le gustaba mucho la poesía y leer novelas, cuentos. A Mare y sus hermanos les leía mucha literatura; mitos, leyendas, novelas mexicanas que a ella le gustaban. Aquellas lecturas son citadas por Mare como fundamentales en su relación con las palabras.


Más tarde empezó a declamar poesía, a compartirla en la escuela y a participar en actividades de oratoria.


“Tuve una mala experiencia al entrar a la secundaria, por ahí de los 12 años”, cuenta en entrevista. “Una maestra me dijo que yo no servía para la poesía. Eso para mí fue como una ruptura, porque yo sentía que lo hacía bien, además de que tenía la influencia alrededor de personas diciéndome ‘sí, hazlo”. Fue además en un momento de mucha inseguridad, en este proceso en el que una se va preguntando quién soy, qué hago... Y que te digan que para lo único que pensabas que ibas, tampoco para eso sirves”.


Fotografía: Caro Campobello


Para aquellos años, Mare ya conocía el rap. En la periferia de la ciudad de Oaxaca, donde vive, había muchas manifestaciones contraculturales. Se escuchaba ska, rock, reggae y rap.

“Yo lo escuchaba, pero no necesariamente me llamaba la atención, porque al principio era lo que se hacía en Estados Unidos y que llegaba acá. No tenía ninguna relación cercana conmigo. Pero cuando tengo este quiebre con la poesía tradicional, en mi búsqueda de nuevo por una identidad empieza a tomar sentido el rap para mí, empiezo a encontrar en el rap un lugar en el que puedo desarrollarme. A final de cuentas, siento que no está tan alejado de la poesía, pero sí tiene una libertad por venir de la marginalidad. En las periferias, todo el mundo cabe. El rap, siendo una manifestación de esa marginalidad, permite que cualquier persona lo pueda hacer con los recursos que tenga, con el discurso que quiera utilizar. A mí me permitió empezar con esa exploración desde la palabra”.


Has contado que cuando empezaste a rapear no lo hiciste como juego o como algo pasajero, sino que desde un inicio decidiste que esa iba a ser tu vida. ¿Qué te hizo tener esa certeza a los 16 años?

Mare Advertencia Lirika: Creo que fue ese proceso de la necesidad. Cuando empecé a hacer rap, siempre sentí que había llegado a mi lugar. Lo que no sabía era si iba a vivir de esto, si iba a combinarlo con otras facetas de mi vida, pero tenía claro que una vez habiendo encontrado esta herramienta, sintiéndome cómoda con esto, cuestionando desde ahí, trabajando desde ahí, ya no tenía sentido dejar de hacerlo. Me sentía muy libre, empecé a cuestionar mi propia identidad, empecé a forjar una personalidad desde ahí. Ahora siento –y cada vez más– que dejar el rap ya no es una opción para mí. Nunca lo fue. Tenía que ver con una necesidad de comunicar, de tener un espacio, de cuestionar la realidad, de reconocer mi propia historia. El rap me facilitó ese espacio en el que yo podría construirme.



¿De qué manera has dejado que Oaxaca y tus raíces formen parte de tu propuesta artística ¿Cómo ha sido ese diálogo con tus raíces?

Mare Advertencia Lirika: Es difícil explicar esa parte, porque yo soy zapoteca, pero soy zapoteca migrante en una ciudad, de la primera generación nacida en la ciudad. Mi familia salió del pueblo por el desplazamiento económico, por tener que buscar mejores condiciones de vida, escuela, trabajo... Entonces salieron de la comunidad en la generación anterior a la mía. A mí me toca ser la primera que nace en la ciudad, en una ciudad donde hay mucha cultura, donde hay muchos pueblos originarios coexistiendo, donde hay mucho folclor que no necesariamente nos representa, que más bien es como una caricaturización de los pueblos originarios. Crecí en la ciudad y empiezo a dudar realmente quién soy. ¿Soy zapoteca? ¿No lo soy? Ya no vivo en el territorio, ya no hablo mi lengua, pero luego me pongo a pensar en las prácticas culturales de mi familia, en cómo se hacen las fiestas, en la celebración de Día de Muertos, en la forma misma en que se relaciona mi familia apoyándose siempre, y todo tiene que ver con esa cosmovisión zapoteca. No siempre somos conscientes de esa influencia cultural de nuestros pueblos originarios. Para mí, por ejemplo, volverme gestora cultural tenía que ver con ese principio comunitario, de saber que si no están los espacios, tenemos que generarlos; saber que tenemos que apoyarnos entre la misma gente para poder alcanzar objetivos, saber que si yo ya logré llegar a un espacio, tengo que ayudar a la gente que viene detrás. El rap me ayudó a cuestionarme quién soy, lograr en algún momento nombrarme zapoteca, decir “sí, soy zapoteca”, porque mi mamá es zapoteca, porque mi papá es zapoteco, porque toda mi familia ha crecido en el territorio y circunstancialmente me toca ser la primera generación en la ciudad. Me toca ser la primera generación que estudió en la universidad. Me toca ser la primera generación que se dedica al arte y a romper con un montón de cosas que las generaciones atrás no se hubieran imaginado. Nunca dejo de ser rapera, nunca dejo de ser zapoteca, son diálogos que se van dando entre las diferentes facetas. Por eso se me hace difícil decirte “hasta aquí termina mi identidad zapoteca”, “hasta aquí soy”, “esto es lo único que soy”, porque ni yo misma termino de entenderlo. Sigo transitando entre el campo, la ciudad, ser periférica, ser zapoteca, ser migrante, ser mujer, feminista... Todas mis identidades van coexistiendo, y más bien creo que todo se refleja en lo que hago como música, todo ese cuestionamiento parte desde el rap y también lo hablo en el rap.


Has contado que cuando empezaste a rapear tuviste que formar parte activa en la construcción de una escena para el género en Oaxaca. Cuéntame cómo fue esa experiencia, a qué retos te enfrentaste y cómo va esa experiencia hasta la fecha.

Mare Advertencia Lirika: Sí, empecé con una primera generación de rap aquí en Oaxaca. Fuimos como esa primera avanzada que empezamos a juntarnos para hacer rap. Éramos cinco hombres y dos mujeres. No había espacios como tales destinados al rap, tampoco había muchos espacios destinados a la cultura independiente. Lo que tiene Oaxaca, al ser una ciudad folklorizada, es que si no encajas en ese folclor, es mucho más difícil abrirte espacio. Cuando decidimos hacer otras propuestas, teníamos que construir espacios, porque no cabíamos en lo que ya se había construido aquí. Empezamos a hacer eventos, a invitar a gente de otros lados. En 2006, con el movimiento social que se dio con la APPO y la toma de las calles, empezó a haber otro tipo de acercamiento cultural a estas disidencias. El mismo movimiento social empezó a acuerpar al rap, al graffiti, a la gráfica, porque necesitaban esos medios de comunicación. Éramos parte de esta misma documentación de lo que estaba habitando. Entonces fue un poco más sencillo después de 2006, porque empezamos a mezclarnos con eventos político-culturales. Empieza a haber más apoyo hacia lo que antes no encajaba aquí. Esa necesidad de cambiar la realidad a partir de una organización popular también permite que se cambie la idea cultural que se tiene, y en esa apertura cabíamos ciertas disidencias, estas periferias, estas marginalidades que en otros momentos no tenían tanta visibilidad. Yo empecé con un colectivo a hacer eventos. Nuestro objetivo era justo organizar desde la cultura a los jóvenes y a las jóvenes. Organizábamos eventos, pero no solo de rap. Hacíamos eventos en los que se invitaba a gente a pintar, a gente de rock, de punk y había rap, y había alguna mesa de información, por ejemplo, sobre el movimiento estudiantil, porque el compañero con el que yo trabajaba es normalista. Siempre estuve muy cercana al movimiento normalista. Después, mi hermano entró a la normal, y mi hermana también es maestra. Ya estaba en ese sector de organizar desde la colectividad con una conciencia política. Sabía que esas colectividades tenían que ser para generar espacios seguros, para generar espacios de debate, para tirar mensajes que no necesariamente son tan aceptados socialmente, como la crítica política, los derechos humanos... Nos dedicamos a abrir estos espacios, que en ese momento eran necesarios, porque no había mucha organización. Después de la represión que hubo por parte del estado al movimiento social, había mucho duelo no sanado, no resuelto. Y esos espacios de cultura nos permitían generar otra energía, vernos desde otro lugar, organizarnos desde la alegría básicamente. Ahora hay mucha más gente involucrada en la realización de eventos, tanto de rap como de otros géneros. Ya hay un público. Cuando yo inicié no había casi gente a la que le gustara el rap, ni que estuviera dispuesta a ir a apoyar un evento. Ahorita ya hay muchos eventos sucediendo, hay batallas y ciertos parques donde se reúnen a improvisar nada más. Nos tocó ver ese proceso de crecimiento, y es bonito saber que fui parte de eso y saber que en este momento sigo siendo parte de la cultura hip hop, sigo siendo parte de la escena de rap y sigo viendo crecer a la comunidad y llegar más lejos.



Me gustaría que me contaras de cuando empezaste a considerarte feminista. ¿Tuvo que ver con tu experiencia en el rap o en la construcción de esa escena? ¿Qué momentos o momentos de tu vida influyeron para que integraras los temas de género a tus preocupaciones?

Mare Advertencia Lirika: Siento que siempre hubo un tema de género implícito, porque como mujer, me toca atravesar esos temas, es natural, pero no lo había hecho tan consciente. Pero el momento de quiebre, cuando me quité la venda de los ojos, fue cuando en México empiezan a suceder las políticas provida, estas leyes que criminalizan la decisión de las mujeres. Recuerdo que en aquel momento –habrá sido 2011, 2012, por ahí– pasé por el zócalo de la ciudad de Oaxaca y había una manifestación porque se estaba planteando presentar la ley aquí. Había una manifestación de compañeras feministas de diferentes colectivas. Generalmente cuando hay una manifestación y no sé de qué se trata, sí me gusta acercarme a preguntar y ver qué sucede, qué están pidiendo, por qué se organizan, para tener un mayor contexto. Me acerqué y una compañera me dice: “Estamos haciendo la manifestación enfrente de la Catedral, justo con este tema de que no se puede juzgar desde la religión la decisión de las mujeres”. En ese momento, recuerdo que me cuestioné un montón, porque yo siempre me he sentido una persona libre, una persona que ha tenido muchas oportunidades. Tengo el privilegio de haber crecido en una familia que siempre apostó por la educación. Entonces nunca me he visto en esa situación de tener que interrumpir un embarazo, de tener un embarazo no planeado. Desde mi privilegio, yo no me había cuestionado si esa decisión que yo podía tener, todas la tenían. Cuando veo la manifestación, empiezo a cuestionarme, y veo que no se trata solo de mí. Que personalmente yo pueda tener acceso a métodos anticonceptivos, que pueda tener acceso a educación sexual, que pueda tener acceso al acompañamiento de mi familia o de mis amistades, no significa que otras mujeres tengan esa misma libertad y esa misma oportunidad de elegir. Lo que me está diciendo esta ley provida es que no se trata si yo puedo o no abortar, sino que yo no soy capaz de tomar una buena decisión. Por eso, otra persona, en este caso el estado, toma la decisión por mí y me dice que no, que yo no puedo abortar. Eso me golpeó enormemente. Que no me hubiese afectado hasta ese momento, no significaba que no fuera un problema que resolver y atender socialmente. Ahí fue donde me di cuenta que no solo era ese tema. Después de que vi eso, empiezo a observar alrededor y empieza a ser mucho más obvio todo ese sistema, esas relaciones de poder, ese ejercicio sexista que controla la vida de la mujer, esta violencia sistemática que vulnera de cierta manera, que genera violencia, genera feminicidio, genera desaparición forzada, genera trata de personas por comercio sexual... Fue evidente que había algo que resolver ahí. Empecé a trabajar los temas, porque yo misma estaba en ese proceso de reflexión de haberme descubierto en este mundo.


Por ahí de 2014 te asumes abiertamente feminista. ¿Por qué fue importante para ti hacer esa reivindicación abierta?

Mare Advertencia Lirika: ¿Sabes? Siento que tiene que ver con la visibilidad. Cuando una se nombra feminista, como cuando se nombra zapoteca, es como salir del clóset. Aquí estoy. Lo que he logrado identificar es que cuando una se nombra feminista, se hace visible para otra mujer. Cuando esa mujer tiene alguna situación, sabe que puede confiar en otra feminista para la situación que necesite resolver. Y ha sido bien interesante, porque justo a mí me han llegado, en muchas ocasiones, correos o mensajes de compañeras que están buscando acompañamiento por violencia intrafamiliar, porque están buscando alguna psicóloga, porque tienen un tema no resuelto o porque están buscando alguna cooperativa feminista para una economía solidaria. Redes que se van tejiendo entre las mujeres se hacen más cercanas cuando nos nombramos desde el mismo lugar, cuando nos vamos reconociendo como iguales. Para mí, esa era mi necesidad. Nombrarme feminista significaba hacerme visible, y decir: “Esto es lo que estoy haciendo, este es el lugar desde el que estoy enfrentando una lucha, esta es la realidad que habito y reconozco todo esto y desde aquí te puedo ayudar y voy a tratar de hacerlo”. Entonces, creo que aunque fue un tema personal no deja de ser comunitario, porque entre todas nos vamos reconociendo.



Me queda claro que ves en el rap una herramienta para mover conciencias, pero me gustaría que me dijeras de dónde crees que venga ese poder del rap. ¿Qué tiene el rap que consigue poder hacerlo, poder mover conciencias?

Mare Advertencia Lirika: Como te decía, lo que tiene el rap como arte, como creación, es que tiene una libertad enorme en el contenido. Podemos hablar de lo que sea y podemos hablar desde donde sea con el conocimiento que tú tengas. Eso es bueno y malo, porque por eso hay un montón de contenido que reproduce el racismo, la homofobia, el sexismo, pero también en esa libertad pueden caber todos los otros temas incómodos, como a mí me gusta nombrar a lo que hago.


Y muchas perspectivas.

Mare Advertencia Lirika: Claro. El rap permite generar estos espacios para difundir la palabra, y creo que desde la marginalidad, desde la opresión, desde lo que nos atraviesa como sociedades problemáticas no resueltas se puede también comunicar. La gente está hablando desde ahí. Hay un movimiento ahora muy grande de rap feminista, hay un movimiento de rap originario alrededor del mundo. Esa libertad creativa permite también generar otros discursos.