Música para las estrellas.

Por: Bernando Esquinca.


Sabemos que las ondas electromagnéticas viajan más allá de nuestro planeta. Programas de televisión emitidos hace décadas se transportan por el cosmos a la velocidad de la luz, en una travesía infinita. En teoría, un extraterrestre que buscara vida en el universo podría toparse y decodificar un episodio de Siempre en domingo o, si tiene un poco más de suerte, una emisión de Live by Request, donde conocería, por ejemplo, a David Bowie, un auténtico alien que quizá le hará sentir que ha encontrado a un hermano, y que nuestra civilización es buena y vale la pena conocerla.


Foto:NASA


Pero más allá de especulaciones, hay música de la que tenemos la certeza que ha viajado al espacio. Ahora que se cumplen 51 años de la llegada del hombre a la Luna, es pertinente recordar que la misión del Apolo XI -que hizo la hazaña de posarse sobre la superficie de nuestro satélite con una tecnología que hoy parece de juguete-, llevaba un cassette con canciones que acompañaron a los astronautas en su odisea de 195 horas, 18 minutos y 35 segundos.


Foto:NASA


Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collis tenían suficientes cosas de qué preocuparse, especialmente del aterrizaje, pero también protagonizaron momentos de ocio y aburrimiento: por las ventanas del módulo lunar sólo se veía una negrura tan impenetrable como agobiante. Previendo eso, Mickey Kapp, un productor musical que colaboraba con la NASA, les grabó diversas melodías. Entre ellas estaban “Spinning Wheel” de Peggy Lee, “Angel of the Morning” de Merrilee Rush & The Turnabouts, “Four or Five Times” de Ella Fitzgerald, “It´s Nice to Go Traveling” de Frank Sinatra y “People” de Barbara Streisand. El track más significativo era “Mist O’ the Moon”, de Lex Baxter, quien fue uno de los máximos exponentes del Space Age Pop, y el único cuya música realmente viajó al espacio.




Dichas canciones no son las únicas que traspasaron la frontera de la Tierra. La sonda Voyager 1, proyecto en el que participó el genial Carl Sagan, y que actualmente viaja más allá de nuestro Sistema Solar, lleva en su interior un disco de oro titulado The Sounds of Earth, con la intención dar a conocer nuestra civilización a una inteligencia capaz de tener un gramófono para escuchar el acetato. The Sounds of Earth contiene saludos en varios idiomas y ruidos de animales, pero también música: el Concierto de Brandenburgo de Bach, La flauta mágica de Mozart, la Quinta Sinfonía de Beethoven, y “Johnny B. Good” de Chuck Berry –por aquello de que los marcianos llegaron bailando–, entre otras obras emblemáticas.




Mientras finalizo este texto, escucho la canción “Perdido en el universo” de los Falcons, y pienso que dicho tema debió haber sido incluido en el Voyager 1, pues en verdad transmite la excitación cósmica de realizar un viaje de consecuencias insospechadas. Sólo espero que el hipotético alien se tope con The Sounds of Earth y no con las ondas electromagnéticas de Raúl Velasco presentando a Yuri o a Luis Miguel.






Gunk

Legal

Redes

Jab

Hook

Blast

  • Instagram - Círculo Blanco
  • Facebook - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco

Contacto

Leak

© 2020 Gunk