Los dos lados de Live Aid.

Zig-Zag


Por: Rogelio Garza

@rogeliogarzap


Foto:BBC


George Harrison y Ravi Shankar organizaron el Concierto por Bangladesh el primero de agosto de 1972 en el Madison Square Garden de Nueva York. Tocaron dos veces, acompañados por Bob Dylan, Eric Clapton, Ringo Starr, Billy Preston y el grupo Badfinger. Lograron reunir 250 mil dólares que administró la UNICEF para asistir a los refugiados de la guerra de liberación en Bangladesh al separarse de Pakistán. Con ello dieron inicio a la era de los festivales musicales con causa. Ya durante los sesenta se organizaban este tipo de festivales, más dionisiacos que altruistas, sin el impacto ni el alcance mundial que tuvieron después de éste que se considera la semilla de Live Aid.



Foto:NBC


Desde el 13 de julio de 1986 se festeja el Día Mundial del Rock propuesto por Phil Collins para recordar el festival Live Aid como fecha simbólica. Aquel show fue encabezado por Bob Geldof y Midge Ure contra el hambre en Somalia y Etiopía. Pero la realidad no es pink como Elvis, es dark como Johnny sin Cash. Parte de los millones de dólares recaudados en Europa y Estados Unidos durante los conciertos terminaron en las manos del dictador africano Mangistu Haile Mariam, cañonazo con el que armó a su Ejército de Liberación. Es la parte de la historia que se suele ocultar para no ser el aguafiestas que acaba con la diversión.



Foto: Getty


EL LADO A

Geldof, entonces cantante y compositor del grupo irlandés The Boomtown Rats, creó la agrupación Band Aid con Midge Ure de Ultravox motivado por la hambruna africana. Reunieron a Bono, Boy George, Phil Collins, George Michael y Sting entre cuarenta artistas para grabar el sencillo “Do They Know Is Christmas?” en 1984. Lograron reunir ocho millones de libras esterlinas, poco más de diez millones de dólares actuales, para aliviar el hambre en Etiopía. Ya encarrerados, ese combo de súper estrellas británicas del pop y el rock se juntó con el combo norteamericano de We Are The World, encabezado por Michael Jackson, Lionel Richie y el Maestro Quincy Jones. Se convirtieron en la organización Band Aid Trust para producir dos mega conciertos en 1985: la parte británica en el Wembley Stadium coordinada por Harvey Goldsmith; y la americana, en el estadio John F. Kennedy de Filadelfia, orquestada por el legendario productor de conciertos Bill Graham. Todo el show se presentó como Live Aid, el día que la música cambió al mundo.


Foto:MK


Muchos lo atestiguamos por televisión aquel 13 de julio. Los conciertos se realizaron simultáneamente en el estadio Wembley de Londres y en el JFK de Filadelfia ante 170 mil asistentes. Un prodigio humano, musical y tecnológico para esa época. 16 horas de transmisión vía satélite a 150 países durante las que participaron 75 artistas de todas la tallas, sabores y colores para deleite de 1.5 billones de personas. Esa primera “juke-box global” incluyó a Status Quo, The Who, U2, David Bowie, Pretenders, Tom Petty, Neil Young, Bob Dylan y la estremecedora actuación de Queen. Con ello Live Aid le daba un propósito al rock y al pop. Efectivie wonder, tuvimos la sensación de que la música estaba cambiando al mundo.


Foto:BBC

EL LADO B

Pero después de los dos días de fiesta, mareadas de fama y rocanrol como andaban las estrellas, nadie supo con certeza dónde quedaron los 125 millones de dólares que se obtuvieron del reventón. Bob Geldof, a quien se le empezó a llamar San Geldof por el éxito de su activismo, se aceleró todito y desoyendo las voces de prevención, entre ellas la de Médicos Sin Fronteras, le extendió un cheque al Presidente del Consejo Militar Provisional de Etiopía, Mangistu Haile Miriam. Nadie supervisó el manejo de ese dinero, pero entre 1977 y 91, Haile fue apoyado por soviéticos y cubanos para imponer por las armas un gobierno comunista. Esto salió a la luz en 1986, cuando la revista Spin publicó un reportaje en el que documentó cómo una parte del dinero recaudado en Live Aid terminó equipando al ejército del Frente de Liberación en Etiopía (TPLF) con armas rusas.



Geldof descalificó todo sin aclarar el asunto y siguió organizando festivales como Live 8 en 2005. Un activista de sí mismo que hoy habla sobre cómo Live Aid le cambió la vida y ya no pudo dedicarse a componer, tocar ni grabar. Hasta ahora que publica su primer disco desde 1984, Citizens of Boomtown. Las ratas ochenteras convertidas en respetables ciudadanos.



Claro que el rock no tuvo la culpa de la corrupción en África, cantaría Miguel Ríos. Por eso en esta fecha se celebra el Día Mundial del Rock. Soy de los que perdieron el interés en los días mundiales de lo que sea desde que se convirtieron en sinónimo de oportunismo comercial y oficial, en fechas para neutralizar y asimilar las causas incómodas. El rock no lo es, por eso me parece ocioso celebrar un día mundial. ¿Cómo no se le iba a ocurrir al chocante de Phil Collins si él viajo en el Concorde para hacerse el ubicuo y poder aparecer dos veces en Europa y América? Pura publicidad para protagonistas del altruismo. ¿O no?


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