"La transmisión digital como resistencia en la era del COVID-19.”

La reciente pandemia de COVID-19 nos ha obligado a todos al confinamiento. Confinamiento para protegernos a nosotros mismos y a los demás (o incluso, de los demás); confinamiento para evitar la enfermedad y el contagio, la propagación. Al mismo tiempo, la pandemia nos ha obligado a modificar nuestras dinámicas de habitar el mundo: nos vemos en la necesidad de repensar nuestra forma de vida, de trabajo, de entretenimiento y de muchas otras áreas de la vida cotidiana; todo esto a partir del aislamiento y el distanciamiento social. Para algunas empresas, la necesidad de continuar labores ha sido satisfecha gracias a la introducción de aplicaciones como “Zoom”, “Skype”, “Google Docs”, y más recientemente, “Google Meet”. Estas plataformas permiten a un sector considerable de la población trabajar a distancia, desde sus casas, operando a partir de reuniones virtuales y de la manipulación de archivos de todo tipo en vivo. Estas aplicaciones permiten, también, mantener a flote un gran número de universidades a nivel mundial, que pudieron evitar el cese total de sus actividades por medio de clases en línea y evaluaciones virtuales.


Sin embargo, para otro sector económico y laboral, la precariedad y la caída de ingresos se impusieron de inmediato, y ni “Google Meets” ni “Zoom” pueden hacerles frente a sus necesidades. Todo un sector de artistas a nivel mundial detuvo sus actividades de golpe: conciertos masivos y no masivos, festivales y eventos culturales de todo tipo, tuvieron que ser inmediatamente cancelados, dejando a su paso un montón de artistas sin horizonte ni perspectiva. Como sabemos, artistas, músicos y productores de todo el mundo, generan sus ingresos a partir de estos eventos, en donde tienen la oportunidad de ser escuchados y de distribuir su contenido y sus propuestas. Sin ellos, nosotros, los artistas, carecemos de exposición y de trabajo: no hay dinero, y sin dinero, no hay más propuestas, no hay más ideas, y por supuesto, no hay más producción ni creación artísticas. Entonces: ¿Cómo hacerle frente a la pandemia, al aislamiento obligatorio y a sus letales consecuencias en el campo del arte y el entretenimiento?


Para músicos y productores, el “Streaming” es una posible solución temporal. Tanto a nivel local como internacional, distintas plataformas de contenido musical han adoptado esta tendencia que, de una forma u otra, les permite solventar, aunque sea precariamente, sus necesidades esenciales, para así continuar entregándonos aquello que nosotros más estimamos: la música.

“Streaming from isolation” es una propuesta de alcance internacional creada por Boiler Room—una plataforma legendaria de distribución musical en Youtube y otras redes sociales—, la cual consiste en transmitir en vivo “live sets” y “dj sets” de distintos artistas de todo el mundo, desde sus casas, respetando todas las recomendaciones que los órganos internacionales de salubridad han hecho imperativos; añadiendo a cada transmisión un botón de “donación”, en el cual los usuarios y espectadores pueden dar click en cualquier momento y hacer una contribución voluntaria de carácter monetario. “Streaming from isolation” es, entonces, un proyecto de “fundraising” de alcance internacional que ha permitido a distintos artistas continuar con sus labores de producción y distribución musical. Artistas como Damon Albarn, Four Tet, Marie Malarie, Hodge, Pussy Riot, Perel, Dorian Electra y muchos otros son partícipes de este proyecto, que lleva hasta los monitores de nuestras casas la música que amamos; y que solicita nuestro apoyo necesario, a distancia, con un solo click.


Hasta el momento, la cifra colectada rebasa los veinte mil dólares ($20,000. US), los cuales serán dirigidos, a la “Global Foodbanking Network”, que pretende contener la hambruna que esta pandemia propicia, a partir de la creación de bancos de comida en más de cuarenta países. A continuación, les dejamos algunos de estos “streams”, así como algunos links en donde, quien quiera, puede apoyar directamente; o bien, simplemente disfrutar de nuevos contenidos que actualmente se combaten en la sangrienta arena de la distribución artística, en la era del COVID-19.

https://www.foodbanking.org/


En el plano nacional, hemos visto emerger festivales digitales como Love Signal (IG: @lovesignalbylista), creado por LISTA MX (IG: @listamx). Este festival lleva acabo “streamings” de diferentes músicos y productores mexicanos diariamente, a través de Youtube y de Instagram. Contrario a la propuesta de Boiler Room, cuyo alcance global les permite ofrecer apoyo económico a decenas de países, Love Signal es una propuesta de menor alcance, cuya colecta (pues también es un proyecto de “fundraising”) será entregada directamente a los artistas partícipes (a los cuales se les puede, también, donar directamente a través de PayPal), permitiéndoles continuar con sus labores artísticas en estos tiempos vertiginosos. Así, Love Signal se presenta como una propuesta de carácter nacional que pretende mantener a flote a la escena electrónica mexicana—cuyo alcance mediático y económico dista mucho de contender contra artistas como Damon Albarn o Four Tet— a partir de la generosa colecta de “viewers” y usuarios espectadores que estén interesados en seguir disfrutando de talentos emergentes a nivel local.

A continuación, algunos links a estos “streams”, así como a las redes sociales de los encargados de este proyecto.





https://www.facebook.com/listamexico/

https://www.instagram.com/listamx/

https://www.instagram.com/lovesignalbylista/

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