Homero Ontiveros: Canciones hechas con mucho corazón

Una entrevista con Homero Ontiveros, tecladista y compositor de Inspector, a propósito de su proyecto como solista y las maneras en que ha buscado mantenerse vigente en una época donde lo efímero parece acaparar las listas de reproducción.


Por Arturo Ruiz*


En una era donde todo es fugaz, en la que surgen nuevas cosas a cada momento y se someten al implacable juicio del like, la música ha encontrado distintos lugares para florecer y encontrarse con el tan anhelado escucha. La forma de oír música, así como de conectar con distintos sonidos, se ha vuelto más fácil; más aún porque la pandemia nos ha obligado a confinarnos, brindándonos el tiempo para explorar nuevos territorios musicales.



En esta entrevista, Homero Ontiveros, tecladista y compositor de Inspector, nos platica de su proyecto como solista y su visión de llevar más allá su arte; sobre cómo ha buscado la forma de que prevalezca su música, marcando una diferencia en una época donde lo efímero parece encabezar las listas de reproducción.


Músico, productor, compositor, tecladista de Inspector, periodista musical... ¿Y qué más?

Persona, prácticamente todo eso... Si lo ponemos en términos más simples, digamos, me dedico a la música, extendido hacia el periodismo musical. Es la rama del periodismo que me gusta. No solamente lo he hecho en lo musical, es decir, he hecho periodismo cultural y también he estado, ya desde hace más de una década, en radio con distintos programas, no sólo de música, también de análisis social, político… Un poco de todo.


En tu proyecto como solista, ya tienes dos discos publicados, ¿cierto?

De hecho, acabo de lanzar un par de sencillos de lo que va a ser el tercer disco. La verdad, ha sido algo muy prolífico si tomamos en cuenta que mi primer disco lo saqué en 2019 y el tercero va a salir en 2021, prácticamente estamos hablando de que estoy sacando un disco por año.



Cuéntanos cómo comenzaste tu proyecto como solista y qué detonó la necesidad de crear tu propia música.

En realidad, es parte de una necesidad creativa. Tengo 25 años con Inspector, soy uno de los principales compositores, pero no solamente soy el tecladista de Inspector, no solamente soy un músico de una banda de ska. Mis gustos son más amplios y mis necesidades creativas, también. En algún momento, hace unos 13 o 15 años, comencé a pensar en la idea de hacer canciones que en algún momento pudiera cantar, porque fue una época en mi vida en la que me quedé completamente atrapado por las figuras del songwriter o cantautores, como les llamamos en Latinoamérica.

No hacia el lado del folk o de la trova, sino quienes lo estaban haciendo desde el rock y el pop, como Fito Páez o Charly García. Uno de mis héroes musicales es Caetano Veloso, y ni hablar de los anglos, como Leonard Cohen o Bob Dylan. Estas figuras en solitario me empezaron a atrapar, me gustaron muchísimo y me di cuenta que para hacer ese tipo de canciones hay que hacerlas en solitario, porque al final se trataba de hacer canciones que tuvieran un cierto aire de confesión.

Empecé a hacer canciones, pero yo no cantaba nada. Todos estos años prácticamente fue una especie de preparación que tuvo salida con el disco del 2019: Nada que perdonar. Estuve alrededor de 13 años componiendo canciones hasta que encontré una serie de temas que sentí que ya estaban más cercanos a lo que yo quería expresar y a lo que quería mostrar musicalmente. De ahí viene la idea de hacer canciones como solista: de una necesidad creativa, una necesidad de expresión y también por la influencia que han tenido en mi carrera estos cantautores y compositores.


¿Qué diferencias o similitudes con tu otro proyecto musical, Inspector, encontramos en tu propuesta como solista?

Es mucho más personal e íntimo, por una cuestión muy básica: cuando compongo canciones, por ejemplo para Inspector, tengo que componer temas donde quepan los otros ocho integrantes, que se sientan cómodos con eso. En el caso de mi proyecto solista, el único que se tiene que encontrar ahí soy yo. Eso me permite la libertad de poder decir otras cosas, expresarme más y hacerme responsable de lo que escribo.

Musicalmente, puedo tomar los caminos que yo quiera. Por ejemplo, el primer disco Nada que perdonar es más guitarrero, muy a la usanza del rock español y argentino, sobre todo. Y en el segundo material: Confinaciones, siento que me fui a un lado un poco más acústico. Obviamente guardando las distancias, pero me gusta pensar que me fui más en la vena de Jorge Drexler y las cosas no tan rockeras de Fito Páez.

Y el tercer disco es todo lo contrario. Es un disco donde viene puro reggae, rocksteady y ska. Entonces, la idea de componer bajo el nombre de Homero Ontiveros me permite moverme en el camino que yo quiera.



¿Cómo llevaste tu proceso de creación en el primer disco y cómo llevas el proceso en este último?

En el primer disco fue como si se hubiera abierto una puerta. Yo no me había animado a hacer algo oficial, y en realidad lo que ocurrió es que tenía un par de canciones que me imaginaba mucho cómo iban a sonar en el estudio y fui a grabarlas, pero fui a grabarlas con la intención de decir: “Bueno, todo lo que he hecho para mí ahí se ha quedado, no le he dado forma, entonces le daré forma a esto; aunque no haga nada con ello”.

Primero, grabé dos canciones y fue tan agradable el resultado que se terminó convirtiendo en un disco. Canciones que ya tenía compuestas las adapté a la idea que quería darle a ese disco. Otras canciones nacieron a partir del sonido que habíamos logrado en el estudio, fueron pensadas para grabarse.

La verdad es que, cuando se abrió esa puerta, de manera coloquial, me animé a echarme el clavado de empezar a aparecer como Homero Ontiveros. Yo le llamo proyecto, pero en realidad no es un proyecto, esto voy a hacerlo el resto de mi vida; es decir, estoy haciendo mis discos, hago mis canciones sin esperar a ver cuánto éxito van a tener. Las hago porque tengo una necesidad como artista, necesito expresar algo y necesito crear. Hacer otro disco no depende de que le vaya bien al anterior o no, yo los voy a hacer porque es mi necesidad y cada vez tengo más clara cuál es mi voz expresiva, cada vez voy encontrando las palabras, las melodías, las formas a la hora de estar componiendo.

En realidad me dedico a componer canciones, eso es lo que me da sustento, es lo que he hecho con Inspector. Entonces, este es un oficio que yo he tomado con mucho respeto y con mucha dedicación desde hace muchísimos años. No soy un artista que de pronto diga: “Vamos a hacer un disco, déjame ver qué se me ocurre”. Constantemente estoy tratando de trabajar canciones, algunas se quedan ahí, otras toman forma, pero es parte de mi forma de vida. El proceso creativo cambia solamente en el sentido de que cada vez voy ganando más confianza.


¿A dónde quiere llegar Homero Ontiveros con su música?

El objetivo de todos los que hacemos canciones es ser escuchados. Parece muy simple, pero esa es la realidad y, sobre todo ahora, en tiempos en los que muchos hacen música no para que sea escuchada, sino para que sea reproducida en plataformas, donde ya no importa el escucha y tiene un papel secundario. Solo es acompañar una imagen o un baile. Yo soy un poco más romántico en ese sentido. Para mí, el objetivo es que mi música siga siendo escuchada.

Son distintos objetivos o puntos a los que uno quiere llegar; por ejemplo, creo que la música tiene un poder social, un poder de transformación muy fuerte, creo en el poder de la música y de las canciones a nivel sociedad. Yo soy de los que cree que una canción se puede utilizar para un cierto fin; no solamente entretener, sino que tenga un fin social. Por ejemplo, en mi primer disco viene un tema que se llama “Hasta encontrarte”, que trata de las desapariciones forzadas en México, y es un tema que acompaña a los familiares que tienen personas desaparecidas. Esta canción la han utilizado colectivos en todo el país y el Movimiento Nacional de Familiares de Desaparecidos.

Que yo pueda hacer una canción en la que todos ellos y ellas se acompañen en su lucha, eso para mí le da sentido a por qué hago canciones, entonces ese objetivo me queda claro. ¿Puedo utilizar mi música para un fin social? Sí. Lo hice con ese tema y estoy muy agradecido.


¿Cómo te ha impactado la pandemia como persona y músico?

Me ha impactado bastante. Como músico buscas material de dónde nutrir tus canciones, porque al final la música se nutre de la sociedad, del mundo en el que vivimos, de nuestro alrededor; y esta época vaya que nos ha dado mucho material. Por lo menos a mí me ha dado mucho para hacer todo un EP que se llama Confinaciones. Todas las canciones tienen que ver con un reflejo de estas emociones que he estado viviendo durante el confinamiento. Como músico me ha impactado de forma positiva en lo creativo, porque me ha dado tiempo de sentarme a crear, a pensar qué quiero hacer, qué quiero componer, y he tenido mucho tiempo para hacerlo y eso lo agradezco.

Por el lado no tan positivo: de estar todo el tiempo de gira, ahora llevo un año y medio sin estarlo. Afortunadamente ya se ve un regreso, pero fue bastante pesado; es como decir que estuvimos desempleados durante todo este tiempo y eso es muy difícil.

A nivel personal, creo que somos testigos de cambios significativos en todo el mundo y nos está tocando vivirlo. De nosotros va a depender si queremos hacer cosas de distinta manera o si queremos seguir al mismo ritmo que traíamos. Creo que sí es mucho lo que falta, tanto de forma positiva como negativa.


¿Te gustaría agregar algo más?

¡Busquen mi música! Me encuentran como Homero Ontiveros en todas las plataformas, no les voy a decir que es el hilo negro, pero son canciones que están hechas con mucho corazón. Eso es lo que necesitamos: canciones que estén hechas con el alma, con el corazón, y eso es lo que van a encontrar en mi música.


*Arturo Ruiz formó parte del taller de periodismo musical en la era de internet, impartido por Enrique Blanc y organizado por Gunk.