Cumbiasound: Cavar profundo en la cumbia

En entrevista, el productor y multiinstrumentista sueco Daniel Fridell nos cuenta cómo cayó bajo el influjo de la cumbia y sobre el rumbo multicultural que ha tomado el proyecto al que da vida junto a los chilenos Lis Flores Varela y Boogie Castillo.


Por Jesús Pacheco (@peach_melba)


Allá por 2010, el músico y productor sueco Daniel Fridell se encontraba viajando por Colombia en compañía de Carolina, su esposa. En algún punto de aquel viaje, pararon por un helado afuera de un supermercado de Puerto Salgar. Daniel comenzó a escuchar a lo lejos unas bocinas sonando con algo que le pareció increíblemente funky. Era cumbia. Interpretada por Lucho Bermúdez. Le recordaba muchas cosas, entre ellas al reggae y al mambo. Pero al mismo tiempo, no se le parecía a nada que hubiera escuchado antes. Se enamoró de inmediato. Y pronto caería atrapado por el bajo de la cumbia. “Esa línea de bajo con sabor latino, ese bajo alegre, perfecto, un ritmo simple combinado con vocales y melodías sincopadas”.


En ese momento, afuera de aquel supermercado, había nacido el espíritu de Cumbiasound, el proyecto que un par de años después cobraría forma bajo la batuta de Daniel. “Me tomó un tiempo llegar a lograr mi propio sonido, que no sonara a otras cosas que ya existen. Pero para eso hay que investigar mucho. Lo que me llevó a Cumbiasound fue el espíritu de descubrir cosas, hacerlas propias y con eso crear nueva música. En general, ¡tener una gran curiosidad!”, cuenta Daniel en entrevista.

Esa curiosidad lo ha llevado ya a componer cuatro materiales discográficos; el más reciente, La máquina, que Daniel menciona como la continuación o una extensión de su pasado EP, Cosas del universo.


Hoy, el núcleo de Cumbiasound lo componen Daniel Fridell y los vocalistas y letristas chilenos Lis Flores Varela y Boogie Castillo. Además, repite colaboración el cantante congoleño José Pereelanga, y el trombón de Erik Axelsson hace una aparición especial.



¿Qué buscaron explorar en La máquina? Se escuchan por ahí fragmentos cantados en lingala, por ejemplo.

Daniel: Estamos tratando de cavar más profundo en la cumbia, tratando de hacer música un poco más seria y aterrizada. Así que en vez de ir por Palenque Disco al 100 por ciento, decidimos explorar las cumbias rebajadas con "Cumbia Enamorada" y "La Bruja", y también nos fuimos de lleno al afro/joropo con "Voici". Hablando de "Voici", en La máquina, mi vecino José Pereelanga canta en su dialecto congolés lingala y en francés. Me encanta mezclar diferentes ingredientes en mi música. Hicimos que José cantara una canción en Cosas del universo y su energía es increíble. Él sintió que la cumbia tenía mucho que ver con la música de los años 70 del Congo; se sintió en casa con nuestra banda. Así que fue una elección natural hacerlo cantar más canciones en La máquina. También me gusta mucho cómo suena el francés, así que le pedí a José que también probara escribir algo en ese idioma.

Al escuchar La máquina, llegaron de pronto a mí ecos de algunos temas de Antibalas (NY) o de Los Mocosos, esa banda multicultural nacida en el Mission District de San Francisco, que además tenían fuerte presencia política en sus letras (pensé mucho en la cumbia “Señor Presidente”, por ejemplo). Ambas son bandas multiculturales en su formación. ¿De qué manera ha influido la formación multicultural de Cumbiasound en su sonido a lo largo de los años?

Daniel: No he escuchado mucho a esas bandas, pero por supuesto que es imposible hacer cumbia, reggae o afrobeat sin sonar algo similar a otra banda. Es una música que tiene unos patrones rítmicos y melódicos que tienen que suceder de una manera establecida para que la música tenga el flow y la energía correcta. He sido músico profesional desde los 80, y durante el final de los 90 y comienzo de los 2000, toqué mucha música del mundo; sobre todo balcánica y arábica. Siempre he tenido curiosidad y he estado abierto a otros tipos de música y folclor. ¡Es muy divertido! La música tiene que ser divertida. Esta curiosidad también fue una manera de que encontráramos nuestro sonido. Y también me gusta el estilo chileno para escribir letras políticas, es como el blues. Hacen que la crítica se escuche hermosa. Así que también consigues una música muy linda con eso, que no es solo gritar consignas. El mundo está muy loco en este momento. Tenemos que hacer algo para mejorarlo, no solo cantar sobre lo que está mal. Eso todo el mundo lo sabe.


¿Dirían que con La máquina estamos atestiguando el inicio de una etapa más profunda y política de Cumbiasound? En caso de que así sea, ¿a qué se debe?

Boogie Castillo: Más que una etapa, es la conciencia de decir algo y darle sustancia a la cumbia. Ya hablábamos de esto en Cosas del universo. Ahora, La máquina nos dio el tono más serio. Estamos en tiempos raros y difíciles, ¡hay que decir lo que es importante! ¡La revolución necesita un soundtrack! ¡Qué mejor que Cumbiasound!

Han mencionado al tropicanibalismo en su genealogía. Eso los conectaría con la tropicalia bogotana (Meridian Brothers, Los Pirañas, el Ensamble Polifónico Vallenato, Frente Cumbiero…). ¿De qué manera está conectado Cumbiasound con todos esos proyectos y con el tropicanibalismo? ¿Qué afinidades tienen?

Daniel: Todas las nuevas bandas de cumbia están conectadas con esto. Nos encanta la cumbia tradicional. También todos tenemos distintos trasfondos musicales, y es por eso que algunas bandas son más jazzeras, otras más dub, otras son hermosamente locas, todos tenemos distintos sabores. Pero al mismo tiempo compartimos el mismo amor y deuda con Landero, Bermúdez, Abelardo, Son Palenque, Mirlos y todas aquellas bandas fantásticas. Digamos que esos son nuestros cimientos. Siendo un músico sueco, en realidad no tengo una conexión cultural con la cumbia, así que no puedo aspirar a hacer cumbia "real". Y en realidad tampoco quiero intentarlo. Lo que puedo hacer es mi propia versión. Boogie y Lis crecieron escuchando la cumbia chilena y José también tiene su propia historia musical. Pero de alguna manera todos nos encontramos a través del ritmo cumbiero. Nos habla de la misma manera a todos.

Creo que uno de los rasgos más entrañables del EP es que haya tantas voces e idiomas involucrados. ¿Cómo deciden dar ese rasgo a Cumbiasound? ¿Fue algo a lo que llegaran de casualidad? ¿O cómo ha venido conformándose la parte vocal?

Daniel: Boogie y yo empezamos a hacer música juntos en 2012. En aquel entonces, esto era algo muy fresco para mí. No tenía un plan para Cumbiasound más que hacer música y tocar unos shows simplemente porque creíamos que la música era genial. Cuando estábamos haciendo Cosas del universo, queríamos incluir otra voz para darle un sonido más dinámico. Lis llegó y nos reventó la cabeza. Ella no lo sabía, pero tiene el flow y la energía natural de la cumbia. Con José, llevaba un tiempo trabajando con él en su música y simplemente tenía el presentimiento de que él quedaría perfecto en una canción de cumbia-palenque. Así que sí, fue algo semicasual. Amo la música que te hace escuchar con atención, pero que también te da algo de regreso, un sentimiento de liberación.

Finalmente, ¿podrías presentar cada uno de los cinco tracks del EP en tus propias palabras, Daniel?

O.V.N.I. ¡Todos los cinturones asegurados! Un viaje interplanetario a nuevos rumbos. ¡Energía! Cumbia espacial. Un acercamiento total a una cumbia retromoderna con un tema espacial.


La bruja. ¡La fórmula para una gran brujería! Lis nos lleva a Macumba ¡y nos encanta! Recetas, maldiciones y predicciones. ¡Magia negra! Nuestro primer intento de hacer una cumbia rebajada, rebajando todos los instrumentos para hacer que se escuche un tanto oscura, mágica, tenebrosa.

Sin motivo. José nos regala una saga de amor. Sobre la fuerza sobrenatural que posee. ¡Prioridades y motivos! Palenque, pero en una versión más lenta; guitarras selváticas y una batería de los 70 bien gorda.


Cumbia enamorada. El amor a la cumbia. El consomé de tambores, corazones. ¡Libre pauta! Nuestra segunda –y todavía más lenta– cumbia rebajada. Lleva mucha energía reggae similar a los riddims de ese género de los 80.


Voici. ¡Cumbia & revolución! ¡El amor y la lucha! Mano a mano. Llevando el ritmo del joropo de regreso a sus raíces africanas. Baterías bien gordas y un groove bien grasoso a todo volumen.