Cinco tracks indispensables de The B-52’s (risas grabadas)

Nos dimos a la tarea de hojear el libro Postpunk: romper todo y empezar de nuevo, del crítico británico Simon Reynolds, para tomar algunas notas sobre la banda de Athens, Georgia, que se aproximó al no wave desde lo camp, la agresividad, la intransigencia y el humor.


Redacción/Gunk


“Cuando la no wave alcanzó su punto más alto a mediados de 1978, llegó a Nueva York una banda con una visión completamente opuesta al sadismo de [James] Chance y [Lydia] Lunch. The B-52’s, oriunda de Athens, Georgia, tuve un éxito espectacular y casi instantáneo. En uno de sus primeros concierto en Manhattan, el grupo subió al escenario con ropa de la década del cincuenta y pelucas con peinados batidos (de color púrpura, en el caso del baterista Keith Strickland). Cada vez que terminaban de tocar el estribillo de la primera canción, acercaban al micrófono una cajita que reproducía grabaciones de risas. ‘Era la única banda que tenía sentido del humor’, señalaba Animal X, melómano que asistió al concierto, en Art After Midnight, libro sobre la historia del downtown de Nueva York.”



“The B-52’s era un grupo con una actitud claramente positiva. Cindy Wilson, una de sus tres cantantes, se oponía al punk y a la no wave porque decía estar ‘harta de todo lo negativo’. Para la banda, lo más importante era que el público la pasara bien y bailara, un sacrilegio en el contexto musical neoyorquino de esa época. La no wave había incursionado en el funk, pero sin el menor sentido del groove.”


“El hecho de que dos de los cinco integrantes de The B-52’s fueran mujeres y el resto homosexuales le daba a su música un aire exuberante, femenino y llamativo, que difería notablemente de la no wave (‘modernismo heterosexual’ en su veta más lúgubre). En temas como ‘Dance This Mess Around’ y ‘52 Girls’, la potencia de las voces de Kate Pierson y Cindy Wilson creaba un efecto ‘camp sublime’, a la vez kitsch y ominoso. ‘I will give you fish, I will give you candy’ [Te daré pescado, te daré caramelos], decía Wilson en ‘Give Me Back My Man’, con una convicción enorme e infrecuente tratándose de versos tan ridículos. Por otro lado, la voz nasal y chillona de Schneider contrastaba de una manera muy interesante con las poderosas voces de las mujeres de la banda.”




“Melodioso, simpático y videogénico, el grupo era una suerte de equivalente local y sin sintetizadores de The Human League, con una estética que parecía combinar el pop art con las películas de John Waters. Y si bien tardaron casi una década en conquistar MTV (algo que lograron gracias a su enorme hit ‘Love Shack’, en 1989), lo cierto es que desde el principio estuvieron a la altura de bandas inglesas como Culture Club. Una de las razones por las que no tuvieron éxito de inmediato es su sonido: más allá de su apariencia camp, el grupo tocaba con agresividad e intransigencia, forjando un estilo de música bailable a medio camino entre el afrofunk minimalista de James Brown y el agit-punk británico de Gang of Four y Delta 5.



"Cuando algunas unidades importadas del EP Damaged Goods y el álbum Entertainment! llegaron a Athens, las bandas locales integradas por estudiantes de arte (Athens es una ciudad universitaria, como Leeds) se sintieron inmediatamente identificadas. “Entertainment! se convirtió en la banda sonora de todas las fiestas de Athens, antes de que Nueva York y Los Ángeles descubrieran que existía’, afirmó el ex estudiante de arte Michael Stipe. ‘Party Out of Bounds’, de The B-52’s, tenía varios puntos en común con ‘At Home He Feels Like a Tourist’: el ritmo entrecortado de las guitarras, por ejemplo, y las melodías de bajo que mezclaban rock y funk en partes iguales.”

“Más allá de eso, The B-52’s no podía estar más lejos de la seriedad de Entertainment!. Las canciones de la banda de Athens, de hecho, estaban inspiradas por el entretenimiento mismo, como las películas serie B y el género ‘Mondo’ —que la serie de libros Incredible Strange Movies se encargaría de inmortalizar—, al igual que los cómics, los dibujos animados, las revistas de ciencia ficción y los pasos de baile de la década de los sesenta. De ahí salieron temas como ‘Planet Claire’ y la graciosísima fantasía subacuática ‘Rock Lobster’, el primer single de la banda, editado a comienzos de 1978 a través del sello independiente DB Recs con el respaldo de Atlantic Records. Un año después, cuando The B-52’s firmó un contrato con Island Records, ‘Rock Lobster’ volvió a editarse y cosechó un éxito notable a ambos lados del Atlántico."


*Fragmentos del libro Postpunk: romper todo y empezar de nuevo (Caja Negra Editora, 2013), capítulo “Mutant disco y punk funk: Tráfico urbano en Nueva York a principios de los 80 (y más allá)”.