Meditaciones sobre Caterina Barbieri

Con su música, la italiana Caterina Barbieri nos entrega una alternativa meditativa para eliminar el ruido mental a través del sonido.


Por Diana Bonequi (@dianadcbonequi)


La música de Caterina Barbieri abre un espacio en el que dispone secuencias de patrones polirrítmicos que se introducen en la mente, provocando a los sentidos. Genera un campo meditativo, hipnotiza la conciencia con intención de alterar. Las percepciones se acentúan en el oyente hasta hacerse palpables. De tal manera las captura y modifica.


Foto: Maria Giovanna Sodero


Para la artista italiana, su música busca emanciparse de la linealidad. Esta reside en un universo cíclico, continuidad que despliega una serie de opciones de las que extrae sonido para crear un sistema. Equidistante al sonido del drone en la música clásica hindú, está el oscilador armónico de Barbieri; el flujo de electricidad continua que genera el sintetizador análogo emula el potencial cósmico del sonido no binario.



Las relaciones entre máquina y humano es otro tema a tratar en la filosofía musical de Barbieri. La relación con sus sintetizadores no es desechable; tampoco está basada en una moda o tendencia, sino en el desarrollo de un vínculo afectivo que trabaja los instrumentos que reconfiguran su propia cognición. De esta relación nacen los patrones múltiples que ensamblan el sistema.


La convivencia entre la artista y sus objetos no es desechable, así como su música no es consumible, ya que no busca su desgaste, sino contemplar la continuidad que aparece ante el escucha. La postura antimercantil de la artista permite escurrirse de los límites comerciales. Caterina Barbieri ha aprovechado esta posición para exhibir la ausencia de la perspectiva femenina en la historia de la música electrónica italiana. Manifiesta la acción musical como agente de cambio cultural y a la tecnología como medio para hacerlo; busca romper las convenciones que limitan al sonido, librarlo de estereotipos de géneros e incluso la fragmentación misma de la asociación prescrita entre determinados sonidos y máquinas.


Foto: Jim C. Nedd


Caterina Barbieri ha generado con su música un estado de trance vertical, atravesando a aquel que la escucha con intención de fisurar su conciencia y, de esa manera, expandirla. Para ella, es a través de la máquina que el humano consigue realmente conocerse en el espejo, ensamblar las partes desperdigadas. Se alcanzan áreas sensibles que, en una vida carente de contemplación, son pasadas por alto. Barbieri nos entrega una alternativa meditativa para eliminar el ruido mental a través del sonido.