Calamaro no olvida

Hace un par de meses, Andrés Calamaro presentó su colaboración con Manolo García [El Último de la Fila] y la guitarra flamenca de Vicente Amigo, un adelanto del que será su próximo álbum, Duetos. Conversamos con él a propósito de ese material que estará marcado por el compás del bolero


Por Enrique Blanc (@enrique_blanc)


En su productiva e inspirada carrera musical muchos han sido los momentos en que Andrés Calamaro ha decidido asociarse con otros para dar vida a una canción. Están, entre sus colaboraciones más memorables, el dueto hecho con su hermano Javier, esa canción removedora de sentimientos, “No me nombres”, que originalmente apareció en el álbum Kimika del también líder de Los Guarros. O bien aquella “Fuego”, colmada de emoción, hecha con Intoxicados. Obvio, también hay que contar los discos grabados en concierto, asociado a colegas como Enrique Bunbury y Fito & Fitipaldis. Y bueno, la reciente “Hong Kong”, que suma uno de los mejores momentos a El Madrileño, el muy logrado álbum de C. Tangana.


Ahora, retomando ese mismo aire colaborativo, Calamaro presenta una versión de la clásica de Los Rodríguez, “Para no olvidar”, en complicidad con Manolo García Sánchez y eso, además de otras cosas, remueve la nostalgia. La canción es parte de un nuevo disco de colaboraciones que el argentino estrenará en fecha muy próxima con el nombre de Duetos, del cual nos habla con generosidad en esta charla.



¿Por qué reinterpretar en particular “Para no olvidar” y elegirla como primer sencillo del que será tu nuevo álbum? ¿Estás haciéndole justicia al propio título, acaso?

Tú sabes que las canciones se graban en el disco, pero después siguen vivas en las giras, en la memoria de la gente, en el canto colectivo. Todo eso lo recibimos después de grabar el disco, afortunadamente… La canción no tiene tiempo, ni pasado ni presente ni futuro. “Para no olvidar” se ha hecho una canción muy querida, que se canta incluso en la tribuna de los estadios de futbol. Además, en los recitales, en las giras, siempre es un momento de gallardía, de emoción para todos. Estoy muy agradecido por lo que esta canción, y el público al elegirla, hicieron conmigo. Ahora, esta versión de “Para no olvidar” forma parte de un proyecto de duetos, y además, de un disco que tiene un compás peculiar, el compás de bolero. Cantar las canciones de rock en el compás de bolero… El bolero es mexicano, por supuesto centroamericano. El bolero en México se imprime en letras de oro y diamantes. Se pronuncia a Armando Manzanero, a quien tuve la fortuna de saludar dos veces. Una fue en el 50 aniversario de El Tri de Alex Lora, y recordar también aquella noche con Plácido Domingo, Christian, Alejandro Fernández, en Guadalajara, muy peculiar. Y, por supuesto, saludarlo en el escenario del Teatro Diana, el lugar en donde toqué la primera vez que fuimos a cantar a México.



Allí estuve, en ese concierto, Andrés. Hemos estado siempre en ese teatro donde has tenido grandes faenas.

Verdad que sí, muy bonita forma de decirlo. Muchas gracias.


Oye, ¿por qué Manolo García Sánchez en esta interpretación?

Manolo García es un súper clase. Cuando yo llegué a España, con monedas apenas en el bolsillo, nadie me conocía de nada acá, Manolo García ya era grande, ya era puro. El respeto, la dignidad, el prestigio de Manolo García; no sé qué palabras para terminar de definir lo que es Manolo García. Desde los años 80 cantando en el grupo El Último de la Fila. Manolo García se distingue por eso, por la elegancia, por la pureza como artista. Es un señor que ni contesta el correo electrónico, no tiene teléfono ni redes sociales ni nada. Es arte pura. Primera persona. Somos queridos compañeros de oficio. Me une un respeto de compañero, camarada y amigo. Y, tanto en esta grabación como en el video, derrocha estilo, clase, elegancia, carisma, cantando. Y es muy bonita la forma en que se ha brindado para cantar en este disco, Duetos. Lo mismo el top del número uno, número dos, número tres de la guitarra flamenca que es Vicente Amigo.


De acuerdo. De hecho, ya habías grabado con otro guitarrista flamenco, con El Niño Josele. ¿Qué te dan, que te aportan, los guitarrista flamencos?

Bueno, es muy interesante porque España es un país de pintores, ¿no? Sorolla, Velázquez, Goya, El Greco. Sin embargo, los guitarristas de flamenco han llevado la música a un límite extraordinario. A través de la figura de, antiguamente, Ernesto Sabicas, que es el que llevó el instrumental flamenco al mundo entero. Y, por supuesto, la figura intocable del eterno Paco de Lucía. El Niño Josele fue el discípulo preferido de Paco de Lucía. Lo mismo que Tomatito, por supuesto. Yo tengo la fortuna de tener amistad, respeto, perfectas relaciones con los príncipes del Principado flamenco, que es mucho decir. Ser un músico de rock respetado en el querido por los músicos, flamenco, es un honor peculiar; lo mismo que formar parte de la música popular. Por supuesto, el rock en México también y en América Latina. Tengo suerte de estar presentando este dueto… ¡trieto!, con la duplicidad de los cantantes, pero el toque de la guitarra de Vicente Amigo. Y la percusión flamenca en las palmas de El Piraña, y el trío: Germán Wiedemer en piano, Martín Bruhn en percusión y “Tonio” Miguel. Esto forma parte de un disco que está a punto de salir. Cada dúo es una historia.


¿Quién más participa en Duetos?

Bueno, ni me atrevo a pronunciar tantos nombres grandes en voz alta. Decirte que Lila Downs va a cantar una canción conmigo, que Julieta Venegas y Mon Laferte y Saúl Hernández cantan en este disco. Cantar con Saúl es una preciosidad que me emociona. Nos conocimos en los años 80, en los años de los Caifanes, que si no fuera por los Caifanes no estaríamos hablando de rock mexicano, ni rock latinoamericano. Lo mismo con Maldita Vecindad, por supuesto. Maestros como Alex Lora y Guillermo Briseño, que además es familia mía. Y luego la música popular, las tradiciones regionales, folclóricas y populares de México que son pan bendito.


Al escuchar “Para no olvidar” se vuelve a sentir nostalgia por Los Rodríguez, y pienso de inmediato en Ariel Rot, en la fantástica serie que conduce llamada Un país para escucharlo. Y en sus canciones, claro. ¿Sigues en contacto con él?

Con Ariel el contacto es eterno, somos compañeros; es decir no solamente amigos. Algo como Los Rodríguez. Yo me vine sin dinero a Madrid. Y aquí nadie me conocía. O sea, mi prontuario aquí no servía de nada, no era ninguna ventaja, y nos embarcamos con una aventura con Ariel Rot, Julián Infante, Guillermo Martín y Germán Vilella. Esto fue como venir y robar un banco, es algo que no se puede hacer con amigos, que se hace con compañeros. En la carretera, cuando hay que subir a un escenario, hay que mostrar excelencia, paciencia y perseverancia. No importan los amigos, importan los compañeros. Los Rodríguez fueron, son y serán mis compañeros, es decir, mis camaradas. Con Ariel tenemos mucho vínculo. Siempre fuimos amigos. Tocamos juntos en Buenos Aires. Lo que nos faltó es hacer más giras por Latinoamérica, es tocar más veces en México. Esto responde a los caprichos de la industria musical. No fue voluntad nuestra la que faltó de ninguna manera. Pero vale, me alegro que recuerdes a Los Rodríguez. Y seguir cantando las canciones de Rodríguez y de volver a México en nombre de todos mis compañeros, de Miguel Abuelo, y todos los que ayudaron para que yo sea músico.


Andrés, me tocó estar en aquel concierto de Los Rodríguez en el S.O.B.'s de Nueva York, en el marco de un New Music Seminar, allá en los 90.

¿Estabas allí? Eso se llamó Alterlatino. Había dos grupos mexicanos muy buenos. Santa Sabina era uno. Nosotros llegamos en avión con Barricada, otro de los grupos históricos de acá, de España. Estaba Santa Sabina… Y muchos grupos más muy buenos. Quedé prendado de un baterista excelente, excelente. Y bueno, es interesante. Nos costaba muchísimo salir de gira con Los Rodríguez. Desafortunadamente no formamos parte del plan del rock latinoamericano impulsado por MTV, por las compañías de discos, y se postergó mucho. Fue muy difícil salir de España, fue imposible. Y ya viste lo que fue aquella aventura en Nueva York. Después hicimos un concierto muy modesto en Miami. Y un desastre de festival en Puerto Rico. Por un poco y nos echan del país por culpa de esta lengua bendita que tengo yo que no solamente sirve para cantar.



¿Quién produjo el disco Duetos?

¡Qué buena pregunta! Todo este disco está producido por mi querido amigo y sinónimo de cosas bien hechas, Carlos Narea. La producción de Carlos Narea en festivales, en recitales y en discos, no alcanzo un día entero para explicar… Lo importante es que es un productor sevillano, pero nacido en Chile. De familia de músicos, Carlos Narea, alias “Carlitos”, me ayudó con una producción que, a priori, es imposible porque, si grabamos 30 canciones… Hay que pensar tres posibles cantantes para cada canción y tres posibles canciones para un cantante. Eso es un número enorme, no sé si son 90, 900. Es muy complicado. Además, cuando llamamos a Carlos, ya habíamos empezado a grabar con el trío. Es decir, la intención del trío del piano y contrabajo con percusiones, con compás de bolero. Así se lo presentamos a Carlos y bueno, Carlos no solamente me ayudó, sino que es el líder de una grabación que es un disco próximo a salir, que para mí es el Rubicón de los romanos. Es decir, no sé qué hay más allá de este disco por los artistas impresionantes que cantan. Ya hablamos de Saúl, de Lila Downs, Julio Iglesias. Muy agradecido con Carlos, que es mi amigo. Con él estuve en Guadalajara en aquella oportunidad con Plácido Domingo. Él organizaba todo.


Andrés, ¿dónde estás en este momento?

Ahora mismo estoy en Madrid, haciendo algo interesante, que es una exposición de fotos, en una galería de arte. Son las fotos que yo hice en las corridas de toros. Por supuesto, hay fotos en la México. Hay fotos en Guadalajara también. ¡Ah, no!, en Aguascalientes, perdón. México es taurino. Conozco la México y Aguascalientes, que es la Sevilla mexicana, una feria preciosa, de música, de folklore, de toros. Viajé para ver a Silveti, “El Payo”, mis amigos, Arturo Macías, mi amigo, que el primero que toreó en el campo, para mí. Y viajé para ver, por supuesto, a Morante, a José Tomás, al Juli. Una maravilla. México es musical y es taurino. Torero. Torero también, además de taurino.