#8M: ¿Cuál es la realidad en números de las mujeres que hacen música en México?

¿Por qué es importante hablar de la lucha de las mujeres por ser incluidas? ¿Por qué son necesarias las políticas de cuotas, antiabuso, antiacoso y anti todo tipo de violencia de género?


Por Umu Katu


Las mujeres son, desde muy pequeñas, orientadas a desempeñar determinados roles en la sociedad, cómodamente aceptadas en roles parentales, de pedagogía o enfermería, mientras que se las juzga con odio o incluso se las acosa cuando están interesadas en aprender a usar tambores, tornillos o consolas.


Muchos proyectos feministas han surgido para contrarrestar estas formas de opresión que se presentan desde la infancia en las áreas de la música. Por ejemplo, las artistas Bonnie Jones y Suzanne Thorpe crearon los campamentos y foros de Techne o Girls Rock, donde alientan a las niñas a construir dispositivos electrónicos DIY y a participar en sesiones de improvisación musical junto con sus maestras. Otras organizaciones creadas para alentar a las niñas a profesionalizarse en diversas áreas de la música son Hit Like a Girl y Soundgirls.


En cuanto a las etapas adultas de una mujer profesionista en las áreas de la música, la organización sin fines de lucro Women in Music ha realizado estudios para arrojar luz sobre la situación de las mujeres en Estados Unidos. El 78% de las mujeres encuestadas afirman que su género ha afectado la forma en que se les trata dentro de la industria; más de la mitad opina que debería estar ganando mejores sueldos y teniendo mayores oportunidades y reconocimiento.


La percepción del trabajo de las mujeres sigue estando sesgada por prejuicios y estereotipos como el de que los hombres son más aptos para el uso de tecnologías (la UNAM afirma que se ha visto que las carreras masculinizadas incluyen a las ingenierías y las matemáticas, mientras el trabajo social y la enfermería han sido feminizadas), y de manera parecida, dentro del ámbito musical se observan roles más aceptados para las mujeres como los de cantante o pianista, en oposición a los roles masculinizados, como los de la composición y la dirección de orquesta o la ingeniería en audio. El 7% afirma que en Estados Unidos las mujeres representan menos del 7% de los puestos como productoras e ingenieras de sonido, y la situación se extiende a otras oportunidades compensadas dentro de las industrias relacionadas con la música, como lo es el periodismo musical, la curaduría, la tutoría, etcétera.


En 1998, la DJ y productora de música electrónica Electric Indigo fundó female:pressure, una “red transnacional formada por mujeres, AFAB [assigned female at birth], transgénero, transfeminina, transmasculina, intersexual (+ género opcional), genderqueer, género no conforme, a-género o / y artistas no binarias en música electrónica y artes digitales que incluye desde compositoras y DJs hasta artistas visuales, gestoras y académicas”. La red se compone de más de 2,700 perfiles de 80 países y tiene la intención de fortalecer la comunicación entre mujeres y la representación dentro del gremio: el sitio y su lista de correos electrónicos son instrumentos para obtener información sobre artistas, contactarlas y/o descubrir nuevas propuestas por género musical, especialización y ubicación geográfica. A la pregunta de "¿por qué hay tan pocas mujeres activas en la escena de la música electrónica?”, Susanne Kirchmayr alias Electric Indigo responde: “¡No se trata de un número total, se trata de cómo y si somos reconocidas!”.


Otro proyecto que ha aflorado dentro de la misma red female:pressure es la encuesta FACTS, realizada anualmente desde 2012 con objetivo de evaluar la distribución por género de artistas que se presentan en festivales de música electrónica en el mundo: masculino, femenino, mixto o no binario. La encuesta de 2020 incluyó cientos de ediciones de festivales y 44 países. Las voluntarias de FACTS distinguen y recopilan datos de género a través de los sitios web de cada festival, de plataformas de internet para música electrónica como Resident Advisor y consultas por correo electrónico con los organizadores de los festivales. Los resultados muestran un constante aumento de actos femeninos en los últimos ocho años: en 2012, la participación femenina era de menos del 10% para la mayoría de los festivales, y en 2020, el promedio global ascendió a un 24%, mientras que sólo hay una cantidad marginal de artistas no binarios (menos del 1%).


Los resultados específicos para cada región, e incluso para cada festival y escena, muestran tendencias distintas: mientras que los carteles están más equilibrados en países como Alemania, Austria o Canadá, el desbalance es mayor en los eventos de Estados Unidos, Japón, Rusia y México. Nuestro país cuenta con el mayor número de festivales de música electrónica en la región de Latinoamérica (algunos de ellos incluso financiados por fondos federales), pero muestra porcentajes de representación de mujeres por debajo de la media: entre los años 2015 y 2019 los porcentajes de protagonistas mujeres se elevaron del 6.8% al 15.2%.


En cuanto a la participación de mujeres en festivales de rock y otros géneros musicales, la situación no es muy distinta. Acerca de ello, Ruidosa ha publicado estadísticas sobre 66 festivales llevados a cabo entre los años 2016 y 2018 en la región específica de América Latina, mientras que Slang presentó resultados de la representación por géneros en 32 festivales mexicanos para 2019.


Siguiendo el ejemplo de estas organizaciones, y para presentar mayor información sobre la realidad local, se realizaron conteos de los apoyos ofrecidos por instituciones locales para la creación musical. La desproporción en el otorgamiento de becas por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, tanto en sus modalidades Jóvenes Creadores como Sistema Nacional de Creadores, es patente. El promedio de artistas aceptados en la categoría de Composición Acústica, Electroacústica y con Medios Electrónicos de Jóvenes Creadores entre los años 2010 y 2020 se dividió en 19% para mujeres y 81% para hombres, y cabe mencionar que en los años 2014 y 2017 hubo 0% artistas del género femenino entre los beneficiarios del programa; mientras que la distribución de las becas del Sistema Nacional de Creadores para la categoría de Composición Musical entre 2010 y 2020 fue de 18.6% para mujeres y 82.4% para hombres, con la particularidad de que para los años 2011 y 2012 hubo 0% de beneficiarias mujeres.


Sin embargo, la realidad está cambiando gracias a la presión. El debate público sobre la necesidad de diversificar las voces ha contribuido a forjar una realidad distinta y a desarrollar estrategias de acción efectivas como las leyes de cuotas de género que ya comienzan a ser implementadas en el ámbito de la política, o las regulaciones antiacoso y antiabuso en los entornos laborales.


En el área de la música aún no existe una política pública que obligue a nuestras instituciones o a los patrocinadores de eventos de cultura a balancear las oportunidades que ofrecen a los profesionistas, pero afortunadamente, la presión comienza a sentirse también con acciones de solidaridad por parte de artistas varones que se suman a la causa feminista al rechazar invitaciones a participar en eventos donde no hay un balance de género saludable, o al promover que sus colegas mujeres sean compensadas con honorarios equitativos a los de sus pares del género privilegiado.