25 discos brasileños que debes escuchar antes del Apocalipsis

La música brasileña es inagotable y se reinventa con constancia. En esta lista se destacan trabajos que brillan por su propia personalidad y, en la mayoría de casos, por su espíritu ecléctico y experimental.


Por Enrique Blanc (@enrique_blanc)


A continuación no encontrarás nombres de grandes consagrados como Tom Jobim, Elis Regina, João Gilberto, Os Mutantes, Caetano Veloso, Os Paralamas do Sucesso o Gilberto Gil –indiscutiblemente conocidos en México–, pero sí te toparás con una larga lista de músicos que, inspirados en parte por aquellos, es decir por quienes marcaron a la generación que alimentó tanto la bossa nova como al tropicalismo y al rock, han dado continuidad a la explosión sonora de su país. Intérnate en la vorágine de sonidos alucinantes que aquí proponemos, pero por favor no lo hagas si no tienes el cinturón de seguridad bien puesto.



Do meu coração nu / Zé Manoel (Independiente, 2020)

Un disco exquisito que tiene en voz y piano sus ingredientes protagónicos, y que, como lo describe la revista digital Miojo Indie, es “de una belleza conmovedora”. Evoca de cierta manera la pasión de un Benjamin Clementine, inoculada con toda la riqueza musical y el sentimiento que distingue la saudade brasileña. Letras que en su mayoría invitan a la reflexión acerca del racismo en Brasil, como bien lo hace el sampleo que el pernambucano incorpora de la voz de la activista afrobrasileña Beatriz Nascimento. Entre sus mejores momentos están sus primeros tracks: “No río das lembranças” e “Historia antiga”, ambos envolventes e hipnóticos. En el último, Manoel canta aludiendo a la situación de violencia que ciertas minorías raciales han padecido irremediablemente de años a la fecha: Hubo un tiempo en que una canción no impedía más a un joven negro morir / Por cuenta de su corazón (…) Una historia tan antigua en 2019. Destacan asimismo los invitados a un álbum que hace justicia a la nueva generación de cantores brasileños como Luedji Luna (en “Não negue ternura”).


O futuro não demora / BaianaSystem (Maquina de Louco, 2019)

Desde Salvador de Bahía este proyecto anuda los talentos del cantante Russo Passapusso —quien también nutre una carrera como solista—, el guitarrista Roberto Barreto —heredando el sonido clásico de la guitarra baiana—, el bajista Seko Bass y el artista visual Filipe Cartaxo. Éste, su segundo álbum, demuestra el amplísimo espectro musical que BaianaSystem aborda en el que caben no sólo los ritmos jamaicanos que los inspiran en parte —dub, reggae y dancehall especialmente—, sino toda esa flora sonora que brota de su tierra natal, estilos como afoxé, pagode, samba, cantiga de roda; además de músicas de recorrido global como el kuduro angoleño y la cumbia. O futuro não demora cuenta también, a su entero favor, con algunas colaboraciones que acaban de dar color y diversidad a uno de los discos más poderosos de la música brasileña reciente: Manu Chao en “Sudamericano”, el rapero BNegão en “Salve”, y el baterista y cantante Curumin en “Sonar”, entre los más renombrados.


Sombrou ou Dúvida / Boogarins (Overseas Artist Recordings, 2019)

Una de las bandas brasileñas con mayor proyección internacional, Boogarins desciende en el árbol genealógico del rock brasileño de la vertiente que inauguraron en los 70 esa leyenda llamada Os Mutantes. El hecho de ser originarios de Golânia, al centro de Brasil, una ciudad alejada de las grandes capitales de creación cultural como Sao Paulo, Río de Janeiro, Recife y Salvador de Bahía los ha provisto de una visión muy particular de la composición, marcada por aires que sugieren la intimidad en que trabajan y una libertad desprovista de todo prejuicio; rasgos que se perciben a flor de piel en sus canciones. Ello explica su inclinación a la baja fidelidad y a las atmósferas de corte etéreo que refrendan su obsesiva pasión por la psicodelia. Sombrou ou Dúvida es quizás su obra más lograda, pero en esta lista fácilmente también podría caber su álbum anterior, La vem a morte (2018).


Soltasbruxa / Francisco, el Hombre (Independiente, 2016)

El hecho de que la banda Francisco, el Hombre esté conformada por mexicanos y brasileños les ha permitido girar y darse a conocer a lo largo del continente. Esto también gracias a una propuesta ecléctica que ha conseguido dar a luz canciones que conectan con una amplia gama de audiencias. Soltasbruxa es sin duda su álbum más logrado, en el que se incluyen canciones que ya pueden ser consideradas como emblemáticas de su repertorio: la potente “Calor da Rua”, la divertida “Tá com Dólar, tá com Deus” y, muy especialmente, la exitosa “Triste, Louca ou Má”, que se ha convertido en un himno del empoderamiento de la mujer en tiempos recientes, dentro y fuera de Brasil. Un disco clásico en los días en que ese país busca conectar con más fuerza con el resto de Latinoamérica.


A mulher do fim do mundo / Elza Soares (Circus, 2013)

Elsa Soares es uno de los personajes femeninos más arrebatadores de la música brasileña. En su momento madre muy joven, amante del ídolo Garrincha y revolucionaria en todo sentido en lo musical, la carioca escandalizó a su país por su determinación a no ser sumisa en lo absoluto. A mulher do fim do mundo le significa un retorno triunfal en el cual, a los 85 años de edad, demostró que su voz oscura y rasposa retenía la magia de siempre, cantando versos como: Voy a cantar hasta el fin / Yo soy la mujer del fin del mundo. Composiciones, algunas de ellas de la autoría de los integrantes de Passo Torto —es decir Rodrigo Campos, Romulo Fróes, Marcelo Cabral y Kiko Dinucci—, que son llevadas a lo experimental y al límite de una performance que derrocha fuerza interpretativa. La guitarra de Dinucci es otro de los ingredientes protagónicos de un disco que hace honor a lo mejor de la sana locura de Os Mutantes, Tom Zé, y los ya citados Passo Torto.


Antes que tu conte outra / Apanhador Só (Independiente, 2013)

En una esquina más experimental se ubica la propuesta del cuarteto Apanhador Só, oriundos de Rio Grande do Sul. Su música parece una mezcla entre la locura artesanal de Tom Zé, la búsqueda de sonidos irrepetibles al estilo de Arto Lindsay y el gusto por el noise a imagen y semejanza de Sonic Youth. Tienen tres álbumes y dos EP que pueden descargarse gratuitamente en su portal oficial (www.apanhadorso.com). Antes que tu conte outra, de 2013, se ubicó en el segundo lugar de la lista de “Los 50 mejores discos nacionales de 2013” del portal Miojo Indie. Se trata de una sonora caja de Pandora que hace honor a la tradición musical brasileña colmada de magia, misterio e innovación.


Da Graça / Marcelo Jeneci (Slap/Natura, 2013)

Marcelo Jeneci afianzó su carrera con Da Graça, su logrado segundo álbum. En su caso, la diversidad marca a su obra: todo puede acontecer en sus canciones, incluso el que las cante una mujer, como sucede en “Tudo Bem, Tanto Faz”, donde se escucha la voz de Laura Lavieri. Electrónica, folclor y rock coinciden en la sofisticada fusión de estilos que resulta la música de este hombre-orquesta, que suele colaborar con Arnaldo Antunes, tal como lo hizo en su sesión Unplugged tocando varios instrumentos y conformando un dream team de la nueva música paulista junto al guitarrista Edgard Scandurra, el percusionista Curumin y el multi-instrumentista Chico Salem.


Claridão / Silva (Slap, 2012)

Digamos por principio que la importante revista digital brasileña Miojo Indie señaló Claridão de Lucio da Silva Souza, como el Mejor Disco Nacional de 2012. No es tampoco un disco que suene enteramente brasileño, pero sí uno que da continuidad con originalidad y maestría al desarrollo de la música electrónica brasileña en la que han destacado productores como Suba, Otto y Mad Zoo entre otros. Claro, en lo de Silva hay también guiños al pop, a la canción, a la tradición, lo cual lo hace muy terrenal y cercano.


Tudo tanto / Tulipa Ruiz (YB/Natura, 2012)

De piel aceitunada y abierta sonrisa, esta nativa de Sao Paulo es emblema de una nueva generación de cantautoras brasileñas con mucho talento que se adaptan a los nuevos tiempos con inteligencia, apertura y pasión. A Tulipa le gusta navegar entre la canción más clásica de aire brasileño —al estilo de “Desinhibida”— y la experimentación. Asunto, éste último, para el que cuenta con una voz por demás única; baste escuchar “Vibora” —la irrefutable prueba de su garganta ineludible y extraterrestre— o “Like This” para dar cuenta de ello.


Metal Metal / Metá Metá (Independiente/ Six Degrees Records, 2012)

Es el trío que forman el guitarrista Kiko Dinucci, la cantante Juçara Marçal y el saxofonista y flautista Thiago França. En su música hay una fuerte presencia de la cultura afro brasileña, especialmente de referentes del culto candomblé. Lo suyo es una apropiación contemporánea en donde asimismo el funk y el jazz tienen cabida. Sus dos impresionantes discos a la fecha complementan los varios trabajos que tanto Marçal como Dinucci han dado a conocer en sus facetas solistas.


Tribalistas / Tribalistas (EMI, 2002)

La carioca Marisa Monte, el paulista Arnaldo Antunes y el bahiano Carlinhos Brown habían compartido talentos desde tiempo atrás, prestándose letras y melodías, así como colaborando unos en las canciones de otros, pero sin decidirse a grabar juntos un disco completo hasta 2002. Más que celebrarlo de forma espectacular, el concepto Tribalistas los presenta en su forma más sencilla: haciendo canciones con austeridad pero con una creatividad que encandila, evidente en el DVD que captura el proceso de grabación de la placa que los ha hecho figuras importantes fuera de Brasil. Un álbum que marcó un punto y aparte en la carrera de estos tres importantes compositores —vendría otro más tarde en 2017— y que anunció al mundo entero la fuerza de su complicidad.


Contraditorio / DJ Dolores + Orchestra Santa Massa (Candeero/Trama, 2002)

El estallido del mangue beat pernambucano trajo entre otras consecuencias el redescubrimiento de muchos estilos musicales del nordeste brasileño como el maracatú, el coco, la ciranda y el frevo. Helder Aragão (a.k.a. DJ Dolores), se impuso como misión reciclarlos desde un contexto electrónico, primero trabajando junto a la Orchestra Santa Massa, con la que hizo el incuestionable Contraditorio y, posteriormente, con su proyecto de nombre Aparelhagem. Hoy en día es uno de los DJ, remezcladores y productores más acreditados del nordeste brasileño.


Saõ Paulo Confessions / Suba (Six Degrees Records, 2002)

Se dice que Suba logró atrapar en su música la esencia de la noche paulista. Pionero de la electrónica brasileña, este croata emigrado a Brasil comenzó como productor artístico para luego dedicarse a lo suyo. Falleció trágicamente en 2001 cuando su casa estudio se incendió. Pese a sólo haber dejado un álbum en vida, tiene un lugar bien ganado en la música contemporánea de dicho país. Fue un inspirado creador de beats que además supo escoger las voces perfectas para sus temas, entre ellas Cibelle, Taciana y Arnaldo Antunes.


Klaxon Orchestra / Max De Castro (Trama, 2002)

Complicada elección. Cualquiera de los álbumes que hasta la fecha ha publicado Max De Castro merecían estar en esta lista. El segundo de ellos es una prueba irrefutable del buen gusto y la elegancia musical del hijo de Wilson Simonal. Doce canciones que reciclan sonidos clásicos de su país con las influencias más aferradas del músico como el soul, el hip hop, el jazz, y la exacta dosis de electrónica. Una de las mentes creativas más sui generis de Brasil en pleno juego, dándole a la nostalgia alturas de vanguardia a través de un disco que lo mismo hace alusión a Cartola que a Acapulco.


Coleção Nacional / Instituto (yb Music, 2002)

En los créditos del álbum se lee claramente: “Instituto: Rica Amabis, Tejo, Ganja Man e Rodrigo Silveira”. Este es el proyecto colectivo de tres productores que han adquirido prestigio en el arte de confeccionar bases rítmicas y que, por ende, otros instrumentistas se han acercado a ellos, como los emigrados del nordeste a Sao Paulo: la Nação Zumbi, aquí rebautizados como Los Sebosos Postizos. Coleção Nacional, como su título lo dice, es una selección de talentos que van desde cantantes como Fred Zero Quatro a los MCs Rappin’ Hood y Sabotage, éste último asesinado en la ciudad paulista tras la edición del álbum. Un disco diverso, intenso y sobresaliente que va del rock al hip hop y a la electrónica.


Por pouco / Mundo Livre S/A (Abril Music, 2000)

El prestigio de Fred Zero Quatro como compositor está incluso por encima de haber sido, junto a Chico Science, uno de los mentores del mangue beat. Su sonido, una mezcla de folclor nordestino y rock de vanguardia es inconfundible, llevando por lo general el cavaquinho al frente. En su producción destacan varios discos, pero al azar hemos elegido Por Puoco, que incluye temas emblemáticos de su trabajo como “O mistério do samba”, “Mexe mexe” y la que le da nombre. Además, incluye una potente versión de “Minha galera” de Manu Chao, interpretada junto a Mestre Ambrosio. Un álbum medular en el desarrollo de la música moderna pernambucana; un discurso surrealista, cosmopolita, ilustrado y lúdico que está entre los mejores del rock brasileño.


Võ Imbolá / Zeca Baleiro (MZA Music, 2000)

En su faceta más experimental, Zeca Baleiro hace honor a la multiplicidad de recursos que la música de su país le ofrece. El tema que da título al álbum, por ejemplo, es un samba picado de samplers que recurre a un coro de niños y no cesa en su manera de recitar versos muy en la modalidad de la embolada, ese estilo musical que conjuga versos veloces y panderim, y que en manos de Baleiro evoluciona. Acto seguido, el álbum, al igual que su siguiente, PetShopMundoCão, ofrece un innovador y lúdico ejercicio fusionando tradición y vanguardia con letras desenfadadas y alegres. Un híbrido brasileño extraordinario.


Na Pressao / Lenine (BMG, 1999)

Lenine es uno de los talentos más originales del Brasil musical de hoy, un brillante escritor de canciones que ha sabido tener una visión plural de la riqueza de su país y, al mismo tiempo, de la evolución musical del globo. En su obra todo tiene sentido y aunque su trabajo se ciñe a la canción, ésta siempre sorprende por su inusual manufactura que combina recursos y una rara experimentación que marca a cada uno de sus discos. Lo mismo puede haber una canción que funda su ritmo en el sonido de una hamaca al moverse, como “A rede”, que una participación del combo de percusión Pedro Luis E A Parede como sucede en “Ruada Passagem”, o bien una balada etérea y elegante como “Paciencia”. Na Pressao es quizás el más completo y sorprendente de sus álbumes, aunque tampoco hay que olvidar a su predecesor, O dia que faremos contato o el propio Falange Canibal.


É tudo 1 real / Pedro Luis e a Parede (Warner, 1999)

La transfiguración de la batucada brasileña en una música nueva fue la misión de este ensamble afincado en Río de Janeiro. Un ensamble especialista en percusión brasileña que cuenta con uno de los compositores más ocurrentes de hoy en día, Pedro Luis. Seis discos los avalan, entre ellos Vagabundo, que en 2004 grabaron junto al icónico Ney Matogrosso. Todos ellos exhiben ideas interesantes pero es É tudo 1 real el que captura en toda su expresión el amplio rango de sonoridades que PLAP conjuga en la consecución de su sonido. Uno más de los que no pueden dejarse de lado en cualquier recuento.


Fuá na casa de Cabral / Mestre Ambrosio (Sony, 1999)

El sexteto Mestre Ambrosio llamó la atención desde su primer álbum por su iconoclasta rescate del folclor nordestino. Combinando canciones tradicionales y composiciones propias, tocadas todas ellas con instrumentos inherentes a su tradición musical, sobre todo la pernambucana, el sexteto que encabezan Siba y Helder Vasconcelos creó un nuevo folclor, trastocado de electricidad, que en su segundo álbum contó además con la puntual producción de Suba. Un disco milenario en su concepción y contemporáneo en sus modos de producción que aportó un grano más a la investigación rítmica que caracterizó al nordeste brasileño en el último lustro del siglo XX.


Samba pra burro / Otto (Trama, 1998)

Ya lo dejó claro Joao Marcelo Boscoli, vástago de la inmortal Elis Regina: la música brasileña puede dividirse en “antes y después de Samba pra burro”. En principio, el álbum debut de Otto inauguró el catálogo contemporáneo de Trama, el sello que le dio un giro de ciento ochenta grados a la música del gigante verde a final de los años noventa. Además, significa otra serie de aportaciones: la colisión entre mangue beat y electrónica —vía la producción de Apollo 9—, y la aparición de una de las personalidades sonoras menos convencionales que inició anclado en la percusión del nordeste para moverse posteriormente a la electrónica de Río de Janeiro, donde ha producido otros álbumes estupendos como Condom Black de 2001.


Um som / Arnaldo Antunes (BMG, 1998)

Es difícil destacar un álbum de Antunes, ya que cada uno de ellos marca un momento en su evolución sonora, de Nome a Ninguem, a O Silencio, a Paradeiro, a Saiba y a Disco, que, tal como Um Som, son todos trabajos impresionante. Quizás el que aquí se incluye exhibe la faceta más radical de Antunes, quien conforma una solvente banda de apoyo, en la cual figuran los guitarristas Edgard Scandurra y Davi Moraes junto al percusionista Marcos Suzano y el productor Chico Neves. Un disco que bosqueja una vez más el amplio rango de sonoridades, fusiones y ritmos por donde se mueve con soltura este excantante de Titãs.


Músicas para tocar em elevador / Jorge Ben Jor (Sony, 1997)

Un ejemplo más de la fraternidad que se respira en la música brasileña donde inclusive artistas de distintas generaciones colaboran desinteresadamente por el solo placer de hacerlo y constatar los logros que pueden obtenerse en conjunto. Aquí Paralamas, Fernanda Abreu, Carlinhos Brown, Skank, Nação Zumbi, entre otros, retoman clásicas de la obra de Ben Jor y las rehacen con su autor en interpretaciones que tienen más de lo bullanguero de una colaboración que de lo reverente que implica un tributo. El propio Ben Jor las exalta y se regocija en ellas, dejando que distintos géneros musicales entren y salgan por el álbum. Imperdible es la versión electrónica de “Mais que nada?, clásico del repertorio de Ben Jor y de Brasil en general, aquí en manos de la Abreu.


Da lama ao caos / Chico Science & Naçao Zumbi (Sony, 1995)

Álbum divisor de aguas. Da lama ao caos sacudió como pocas obras los cimientos de la música popular brasileña, convirtiéndose en uno de los discos más importantes hechos en esa tierra musical por excelencia durante la década de los noventa. No sólo significó el primer testimonio del revolucionario mangue beat, a través de temas letales como “Banditismo por uma questao de classe” y “Rios, pontes & overdrives”, también incluyó el manifiesto Carangejos com cerebro —coescrito por Science y Fred Zero Quatro— que dio vida al movimiento artístico que reactivó la creatividad del nordeste brasileño a todo nivel.


Verde, anil, amarelo, cor de rosa e carvão / Marisa Monte (Capitol Records, 1994)

En la actualidad, Marisa Monte es una de las figuras femeninas más relevantes de la música brasileña contemporánea, hacedora de una canción sencilla, llena de belleza y sabor carioca. Este álbum es el segundo que le produjo Arto Lindsay, uno de sus más acabados racimos de canciones, realizado con la colaboración de la élite de músicos tanto de Río —sus amigos— como de Nueva York —los de Lindsay—. Tradición (“Segue o seco”), tributos (“Pale Blue Eyes”), incursiones en sonoridades no muy propias (el fado “De mais ninguem”) y originalidad de un estilo que se depura en el ejercicio (“Alta noite”), hacen uno de los discos más inolvidables que Brasil ha ofrecido al mundo.